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17.12.17

Lenguajes de programación y herramientas de desarrollo


Hace unos días, mientras disfrutaba de la Bitácora de Guti con su post sobre los Studios para programación (esas acaparadoras herramientas de desarrollo) no pude dejar de evitar la comparación de lo que era programar en aquellos tiempos en los cuales la informática no solo era para algunos entendidos (que también) sino, ante todo, para algunos inconformistas con ganas de descubrir nuevas fronteras (cibernéticas, me refiero).

Me estoy refiriendo, sobre todo, a principios de los ochenta, pero incluso hasta bien entrados los noventa (cuando yo estudiaba a mediados de esa década, y compraba algunas revistas, aún incorporaban esos contenidos) en los cuales, de forma casi críptica, se ofrecía en revistas especializadas el listado ("código fuente") de múltiples aplicaciones, principalmente programas, que cualquiera, una vez con la computadora en su casa, podía añadir y ¡voilá!, "fabricarse" él mismo su juego (o su aplicación, o lo que fuera).




Creo que -a mi entender, claro- ese es el principal valor de la programación, el permitirte adquirir los conocimientos necesarios para, una vez con ellos, solo necesites tu ordenador (computadora, PC, robot o lo que sea) y hacer con él toda una galaxia de utilidades que te puedan ayudar en el día a día, y además alegrar la jornada -juegos- e incluso servirte de "oficinista" (herramientas de producción, agendas, hojas de cálculo, etc.).

La mayoría de esas cosas hoy no existen, a no ser que -como hacen algunos- sigamos anclados a aquellos viejos sistemas, pero de aquello, que en teoría iba a evolucionar a algo mejor, ha evolucionado a algo radicalmente distinto. Intereses de por medio (que los hay, y muchos) han impedido, y en algunos casos evitado (a base de adquirir compañías pequeñas con talones bancarios) que ese paso se produzca. Imaginaros si no que cualquiera, hoy, con solo su smartphone Android o iPhone, pudiera visitar una página web, o comprar una revista en un quiosco, escribir una serie de código, y a continuación tuviera una calculadora con las funciones que más usase, un navegador de Internet, una aplicación para gestionar sus llamadas, juegos... Pues eso, que podía hacerse (salvando las distancias, claro) antes, hoy no puede hacerse.


En su lugar, hoy hay que descargar un pesadísimo SDK, cargar módulos, frameworks, y múltiples añadidos en entornos de desarrollo sobrecargados como los Studio que hablaba al principio, para hacer un simple bloc de notas. Yo lo veo un absurdo y un paso hacia atrás sobre lo que es realmente la informática y, en concreto, la programación, pero obviamente como los intereses del mercado (vender herramientas, o sea, aplicaciones, SDKs y Studios, cuanto más sobrecargados mejor, y así pueden cobrar más por ellos) son muy diferentes, y los consumidores que los usan -de todo tipo, desde consultoras hasta usuarios domésticos- no se ven capaces de otra cosa que morder ese anzuelo, pues este asunto cada vez va a peor, como ya se está viendo.

Me parece lamentable pero también me parece inevitable, y aunque por poder pudieran incorporar un simple intérprete de VB en cualquier smartphone (ese simple aparato tiene una capacidad de cómputo inimaginable comparado con los primeros ordenadores de los ochenta, así que bien pudiera llevar herramientas de desarrollo de todo tipo y muy, muy avanzadas, porque si se quisiera, sería capaz de moverlas) o de Java, Pascal, ensamblador, Fortan, Cobol..., no lo van a hacer porque no les interesa. Es mejor -para ellos, para el consumidor no, por supuesto- que nos obliguen a acudir a sus "marketplaces" y adquirirlo allí, bien sea pagando "a tocateja", o en versión de pago por publicidad (o sea: pagando igualmente).


Todo esto, que cualquiera con los suficientes conocimientos e inquietudes podría hacer y ofrecerlo a los demás libremente (como antes se hacían las aplicaciones y juegos), enriqueciendo así el conocimiento y la solidaridad en la Red (que fue en su día la base de Internet) ahora se ve más lejos que nunca.

Lo peor de todo, lo más penoso, es que no tiene indicios de cambiar, todo lo contrario, y cada vez los dispositivos electrónicos estarán más lejos del mundo de la programación (de hecho, que un smartphone no pueda generar su propio código para sus propios programas, ya clama al cielo) y cada vez habrá más demanda de recursos, de módulos ajenos, más complicaciones para compilar y, en definitiva: más Studios.












| Redacción: Bianamaran.blogspot.com

3 comentarios:

  1. Las fotos que ilustran en artículo me encantan. Digo fotos, porque como se ve, y a diferencia de ahora, los listados no eran capturas de pantalla.

    Efectivamente. Si hace 30 años me hubieran dicho que podría llevar en el bolsillo algo que sería 5000 veces más potente que mi ordenador de sobremesa (un Spectrum), no me lo habría creído. Si me hubiese puesto a pensar lo que se podría hacer con él, extrapolando, habría alucinado, porque el Spectrum ya podía hablar, y Siri no es para tanto.

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  2. En efecto, eso es lo más sorprendente. Y lo irónico del caso es que en lugar de prestar atención a explotar la máquina, ahora todos esos dispositivos están centrados básicamente en el entretenimiento. No lo veo mal, no estoy en contra de eso, pero los que aspiramos a algo más nos sentimos un poco defraudados.
    Pensar todo lo que se podría hacer en materia de programación, partiendo de llevar un VB o un C++ (o un compilador cualquier y su RAD) en el bolsillo, y que no se pueda hacer, me causa cierto desconsuelo. Antes, con mucho menos, se podía. ¿Por qué ahora no?

    No hay un dispositivo de ese tipo que esté centrado para el desarrollo, todos para el entretenimiento de un usuario final que ni quiere (y si quisiera, no podría) desarrollar nada sobre él. A no ser a costa de instalar más cosas, claro, en otro sistema, con otro ordenador de escritorio, un sistema operativo diferente, y toda esa parafernalia de la que hablo.

    Y vale, entiendo que algo muy complejo no se pueda hacer por las propias limitaciones del dispositivo (aunque solo sea por la incomodidad de escribir en un teclado pequeño), pero es que ¡ni siquiera se pueda hacer un tres en raya y ensamblarlo en su mismo entorno! Absurdo.

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  3. Tienes toda la razón.

    Yo, por ahora en Android me defiendo haciendo mis scripts con SL4A, que es un proyecto interesante para poder cacharrear con diferentes lenguajes. No es lo ideal, pero es práctico.

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