14.2.16

Y mi bolígrafo elegido es... ¡el Inoxcrom Rocky!


Es curioso y llamativo -supongo que no tengo remedio-, pero con los bolígrafos me ha ocurrido lo mismo que con los relojes de Casio: mucho buscar y rebuscar, probar y volver a probar, que si cajas macizas, que si titanio, que si acero, que si armis sólidos y resistentes, que si uno y que si otro, y al final solo acabé satisfecho con el más sencillo y ligero que encontré, el de siempre, el más humilde: el F-24. Con los bolígrafos otro tanto de lo mismo: que si cuerpo de acero, que si tinta gel, que si marcas elitistas... Y al final volví a recuperar uno de los bolígrafos con el que me sentía más contento y a gusto, y con el que escribí ríos y ríos de letras (y de tinta), que no es ni más ni menos que el archiconocido Inoxcrom Rocky realizado íntegra y totalmente en resina. Y es que siempre acabo en lo mismo: si no puedes llegar a un titanio, no pierdas el tiempo y elije uno de resina. Ya lo conté en su día en Zona Casio: la resina es "el titanio de los pobres", y aunque habitualmente es denostada y tiene muchas limitaciones (lo reconozco, y muchas veces he sido su primer crítico), a la hora de la verdad por precio y por ligereza no tiene rival. Sí, claro, está el aluminio, pero la resina es inerte y el aluminio no. Y además, los bolígrafos con cuerpo de aluminio son tanto o más elitistas que los de cuerpo de titanio, así que casi mejor en ese caso invertir un poco más y adquirir uno que sea completamente en titanio.

El acero me encanta, de hecho en bicicletas ya he dicho que el CrMo es uno de mis materiales preferidos, pero si puedo elegir entre el acero y la ligereza de la resina, siempre que me sea posible elegiré la resina. Además, los Inoxcrom Rocky cumplen a la perfección varios de los requisitos que buscaba en el sustituto del Inoxcrom Toledo: pasar desapercibidos, disponer de recambios tipo Parker, pulsador en la parte superior, y con zona de agarre gruesa y ergonómica, pero sin ser gomosa. Y, encima, se puede elegir en color rojo.




Mi historia con los Rocky data ya de muchos años, de hecho son uno de los bolígrafos que suelen poner páginas y portales como el de "Yo fui a la EGB" para hablar de los bolígrafos de los ochenta. A finales de los ochenta fue, precisamente, cuando llegó a mis manos este modelo.

Cuando los ordenadores no eran ni mucho menos tan populares como lo son hoy, realizaba mis pinitos en la escritura con un bolígrafo de plástico que me gustaba muchísimo, y que usaba recambios de tinta estándar. Estuve con él bastantes años hasta que -es el problema de los plásticos- la zona que hacía rosca con el cuerpo del bolígrafo, a la altura de su puntera, comenzó a rajarse.


El bolígrafo era muy bonito, precioso. Disponía de decoraciones de graffity hechas por todo su cuerpo, con un fondo grisáceo que asemejaba al cemento, y con detalles y partes (por ejemplo el clip y el pulsador) en un hermosísimo amarillo muy, muy denso.

Tenía además una leyenda en medio del cuerpo que decía: "Graffiti Art". Con ese mismo estilo y serigrafía se llegaron a hacer también plumas estilográficas (la pluma también la llegué a tener, me parece), todos ellos con la posibilidad de elegir detalles de diferente color, como clip en violeta, rojo, negro... Incluso había varias versiones "graffiteras": las simplemente "Art", que llevaban una especie de garabatos; la "Wild Art", que tenían unos graffitis espectaculares de tipo "street art", y las mencionadas "Graffiti Art". En Plumahispana podéis ver una imagen de todas esas versiones -en las versiones de pluma, no de bolígrafo, obviamente-.


Hasta ahora no había caído qué modelo ni de qué fabricante sería, hasta que el otro día, mientras buscaba un bolígrafo de Inoxcrom en blanco o bourdeos, dí con los modelos Rocky de ese fabricante, y caí entonces en la cuenta de que era de ellos. Se trataba de un modelo de los típicos que el fabricante español lanzó, con una serie especial dedicada a diversos temas, entre los cuales se encontraban motivos callejeros como el que he descrito. Una serie que se vendió ampliamente y de la cual me llegué a aprender, de tanto usarlo, hasta las letras de cada graffity que se encontraban grabadas en el cuerpo del bolígrafo. Creo que ningún otro bolígrafo -a excepción del Inoxcrom Toledo- me marcó tanto en la vida como aquel, y es curioso que ambos, además, fueran del mismo fabricante, Inoxcrom.

Por supuesto encontrar esos modelos Graffity Art (o Graffiti Art, que era lo que ponía en la carcasa) a día de hoy es tarea imposible. Es curioso cómo se han ido reduciendo la variedad de este tipo de materiales, sucede un poco como con los relojes. Mientras en las gamas altas hay bastante varedad, en las bajas y medias el mercado se ha visto copado por fabricantes chinos y por instrumentos de plástico "de usar y tirar", con tintas de todo tipo pero sin la posibilidad de usar recambios y, además, menos robustos -mucho menos- que los de aquellos tiempos. Buscar hoy un bolígrafo con aquella filosofía del recambio, y con la enorme variedad que entonces había de diseños y posibilidades, ya no es nada fácil. Inoxcrom continúa fabricando modelos similares, los Rocket, pero dar con ellos me ha sido imposible, ya que la mayoría se dedican exclusivamente a servir de soporte publicitario y únicamente se venden "en cantidades industriales".


Despues de preguntar en una decena de establecimientos, mas o menos, en uno de ellos me llegaron a decir que ese tipo de boligrafos de plástico y con recambios ya no se fabrican en ninguna marca. Parece ser que la filosofía del Rocky se ha perdido por completo, o es que nadie la busca ni la quiere -que también puede ser, lo ignoro-, y es que cuando eres consciente de lo difícil que es dar hoy día con un producto así, lo valoras mucho más. Es como intentar dar ahora en una relojería con un Casio W-22: misión imposible.

Me gustaba tanto aquel bolígrafo que recuerdo que, cuando me rompió, llegué a ponerle un trozo de celo para intentar arreglarlo. Ni qué decir tiene que el invento no sirvió de mucho.


Por fortuna conseguí dar con alguien que aún tenía algunos en stock y en estado prácticamente NOS, si bien no de la edición especial Graffiti Art, sí del modelo Rocky, que es el mismo aunque estéticamente, como es obvio, son diferentes. Con el Inoxcrom Rocky se puede utilizar el recambio más genérico del mercado, el de tipo Parker (que también se puede adquirir en Inoxcrom, en Pelikan, en Faber-Castell y, por supuesto, también en Parker y en un sinfín de fabricantes más, como bien sabéis), y tiene el cuerpo con las medidas justas y la anchura perfecta para trabajar con él y usarlo durante horas. Nada que ver con otros modelos tan finos que, por desgracia, copan hoy el mercado.

El único defecto importante de los Rocky (bueno, tienen varios, pero para mí pesan más los pros que los contras) es el clip que tienen. Es un clip bastante frágil, que tiende a aflojarse al ser una pieza independiente del resto del cuerpo del bolígrafo. ¿La parte buena? Que puedes sustituir el clip sin sustituir el bolígrafo. Claro que diréis: "¿qué ventaja tiene ésto, puesto que si tienes un clip para sustituir tendrás también el bolígrafo entero, y no necesitas esa pieza?". Bueno, pues tiene la ventaja de que si la rosca inferior o el mecanismo de uno de los bolígrafos se te estropea, rompe o deteriora, puedes usar sus otras piezas para recambios de otros, algo que no es muy habitual en este tipo de productos de resina, en donde los fabricantes suelen suponer que el propietario tirará a la basura el bolígrafo entero sin fijarse en que puede aún servir como piezas para otros. Una muestra más de la obsolescencia programada en muchos de estos productos que hoy se venden.


Una curiosidad de los Rocky es que tuvieron tanto éxito desde su aparición, allá por mediados de los años ochenta, que Inoxcrom lanzó también una llamativa versión en colores pastel muy "sesenteros", llamada Fancy, y otra más femenina en colores brillantes-neón inequívocamente "setenteros" llamada Misty. Los Fancy, como podéis apreciar por las fotos que incluyo en este artículo, tienen una sutil diferencia: la palabra "Inoxcrom" va grabada en la parte media del cuerpo del bolígrafo, al contrario que en los Rocky, que va en la parte superior, bajo el pulsador.

Es curiosa la filosofía de este tipo de bolígrafos, totalmente desarmables y que se pueden despiezar de una forma muy fácil, con piezas bastante simples pero eficientes. Hoy la mayoría de bolígrafos de este tipo y en su franja de precios tienen diseños muy "aeroespaciales", pero forman un conjunto todo su cuerpo que es prácticamente imposible que una pieza de uno pueda servirle a otro del mismo modelo. Así tenemos varios modelos de Pilot, o de Paper-Mate, en los cuales sí, puede extraerse la carga de tinta, pero poco más, ni siquiera el clip se puede sustituir. No mencionemos ya la zona de sujección de goma, que será todo lo cómoda que se quiera -no digo que no- pero que es una de las piezas que más pronto y peor envejece, que acaba cogiendo todo tipo de suciedad y que, encima, se deteriora, se "pela" y se vuelve, si tienes el bolígrafo un tiempo guardado, pegajosa y muy asquerosa.


Inoxcrom vendió millones (sí, millones) de estos bolígrafos durante los años que estuvo a la venta. Hoy, que todos los fabricantes recurren a su historia para lanzar productos inspirados en diseños antiguos (o directamente reeditándolos), uno no se explica por qué Inoxcrom no se decide a fabricarlos de nuevo o, al menos, a reeditar algunas de sus ediciones. Seguro que serían un éxito tremendo. Aunque visto lo que les ocurre con su sustituto, el Inoxcrom Rocket (o con las variantes "femeninas", los nuevos Fancy, los Inoxcrom Candy), puede que realmente el tiempo no haya pasado en vano y ya todo aquello haya quedado atrás, con las nuevas generaciones buscando "otra cosa", como punteros táctiles para sus smartphones.

Sea como fuere, personalmente me siento satisfecho al haberme reencontrado con "mis" Inoxcrom Rocky, los cuales, al menos para mí, tienen el tamaño perfecto para ser cómodos, y también estaban hechos de una forma bastante acertada como para ser duraderos. Por desgracia, es imposible encontrarlos ya en las tiendas.


Inoxcrom Rocky y Fancy 1
Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 2
Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 3
Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 4
Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 5
Inoxcrom Rocky y Fancy
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Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 7
Inoxcrom Rocky y Fancy
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Inoxcrom Rocky y Fancy
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Inoxcrom Rocky y Fancy
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Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 12
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Inoxcrom Rocky y Fancy
Inoxcrom Rocky y Fancy 48
Inoxcrom Rocky y Fancy

| Redacción: Bianamaran

8 comentarios :

  1. Increíble la de historia que tiene un simple bolígrafo

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  2. Vaya, esto si que no me lo esperaba. Y coincido en que eran unos bolígrafos estupendos.

    Cuando los regalos de propaganda eran de buena calidad, y hechos aquí, como en este caso. Un diseño atractivo, fiable, barato, y duradero. Recuerdo sus personalizaciones de La Caixa, McDonald's, ...

    En esa época me pasé a los Sakyo (http://www.plumahispana.info/Inoxcrom_Sakyo.html), empezaba a usar ya la estilográfica en el colegio, y aunque los Rocky estaban en los mismos colores, estéticamente eran demasiado pequeños.

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    1. Vaya, fíjate, yo no recuerdo haberlos visto nunca personalizados...

      He oído por ahí que te vas a comprar un Skmei de caja de acero, Guti :D No es que Casio no pueda hacer esa caja y ese reloj (que podría, ahí están los Collection analógicos con cajas de latón) pero recuerda que aparte de la caja también es importante el módulo, y en módulos Skmei... bueno, no hace falta mas que verlos.

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    2. me contagiaste tu "vaya" :D

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  3. No, no. Ya sabes que en general paso de chinos. Lo que ocurre es que si veo que una marca como Skmei, que vende sus digitales a 6€ o menos, es capaz de incorporar cristal mineral, y caja de metal, no entiendo porque Casio no puede. Me da rabia, porque dejan perder oportunidades.

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    1. Bueno, pero hay mas cosas que una simple caja de acero, insisto. Además, los operarios que trabajan para Skmei seguro que no tienen las mismas condiciones que los de Casio, ni la fábrica, ni las condiciones laborales, ni siquiera el pegamento que usan para ese cristal será el mismo.

      Es cierto que en parte es porque a Casio no le apetece hacer ese tipo de digitales, ahí está el AE-2000 sin ir más lejos, pero si otras marcas los venden "regalados" es por algo. Ya sabes que en este mundo -y menos en los negocios- nadie regala nada.

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  4. Decidirse por un Inoxcrom es un acierto, hay mucha gente hoy en día que esto no lo puede entender; En la década de los 80´ los Pilot V5 entraron con una tremenda fuerza, marcaron un antes y un después, hoy en día Pilot es todo un referente, pero también en la década de los 80´ los Inoxcrom Rocky y compañía tuvieron su momento, como lo fue también para los Parker Vector que todavía se venden.

    Recuerdo perfectamente estos bolígrafos Inoxcrom Rocky y Sakyo, por mís manos deben haber pasado decenas de ellos, la mayoría eran de propaganda, pero siempre me gustaron, eran los típicos bolígrafos de oficinas, de los vendedores y de los técnicos que iban por las casas, casi siempre sacaban un bolígrafo Rocky de propaganda, estaba plagado de estos magníficos bolígrafos, pero con el tiempo fueron desapareciendo y es una lastima, son mejores que los Bic y que la mayoría de bolígrafos actuales, con sus luces y sus sombras como todos los bolígrafos, seguro que si busco a fondo todavía encuentro alguno escondido en alguna carpeta o cajón, me alegro que te hayas decidido por este bolígrafo, yo escogí una copia que hizo Inoxcrom del Parker Jotter IM pero totalmente en plástico azul y es que me encanta, liviano, cómodo y con la genial recarga de tinta de Inoxcrom.

    Cada uno tiene sus preferencias, en esto de los bolígrafos es como todo, para gustos colores, pero con Inoxcrom es difícil no acertar, solo queda que lo cuides e ir a la caza de todos los bolígrafos de este tipo que encuentres.

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  5. Sobre las cargas de IXC, he reencontrado este artículo, que explica bastante bien sus detalles técnicos: http://www.inoxcrom.com/cargas-de-boligrafo-para-escribir-sin-parar/.

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El Imperio