22.4.17

La mala educación de algunos conductores cuando te invitan a su coche


Una de las cosas que más rabia me da es cuando alguien viene a buscarme en coche, y tras quedar unas horas (o un día, o varios) antes, aparece con el asiento del copiloto lleno de "porquería": bolsas, libros, juguetes de los críos... De tal manera que, antes de sentarme, tiene (o tengo) que andar desocupándolo todo.

Probablemente la gente que hace eso lo hace sin darse cuenta, por supuesto, pero: ¿no saben que van a ir a buscarte, y que te vas a sentar ahí? ¿Por qué antes de salir, o de arrancar, no se ocupan en poner todos esos trastos en los asientos de atrás? No creo que les cueste nada y así cuando lleguen a tu lado, no tendrás que esperar delante con la portezuela abierta a que desocupen todo el asiento, con las consiguientes molestias no solo para ti, sino para ellos mismos que a veces tienen que aparcar en sitios complicados o con vehículos detrás.

13.4.17

EuroPese: conversor portable de euros a pesetas, y viceversa


Tras haber lanzado ayer la calculadora de beneficios y ganancias, he dedicido ponerme a la tarea y llevar a cabo otra calculadora que desde hacía tiempo quería realizar: una calculadora conversora de euros a pesetas (y viceversa). Es cierto que no es ninguna gran novedad, pero era uno de los conversores que me faltaban (he programado bastantes conversores de otros tipos hace años) y quería hacerlo como me gustan: pequeña, compacta, independiente y portable.

Otra de las razones es que, por desgracia, las calculadoras que solía haber en páginas web están desapareciendo (aunque aún quedan bastantes, no son tantas como las que había), y sería una pena que llegase un día en que nadie pudiera acceder a este tipo de conversores, y de esta forma, siendo portable, la pongo a disposición de todo el mundo pudiendo llevarla en un pendrive o instalándola en cualquier sitio sin necesidad de contar con una conexión a Internet.

12.4.17

Aplicación para averiguar el margen de beneficio de un producto


Como necesitaba una calculadora sencilla y portable que hiciera por sí misma las operaciones de cálculos de beneficios o ganancias de un producto, me he puesto a buscar por Internet y me he dado cuenta de que no existen y, las que existen, son muy complejas para la simplicidad (y portabilidad, no quería instalar nada) que buscaba. Es cierto que existen fórmulas para Excel, pero no quería una hoja de cálculo, quería una simple calculadora sin tener que usar el Microsoft Office. Así que, como suelo hacer, cuando no lo encuentro decido programarlo por mí mismo.

La verdad es que creía que iba a ser algo simple y sencillo cuando en realidad, al momento de ponerme a ello, me ha llevado unas cuantas horas. La razón no era las operaciones en sí, que no tienen gran misterio, sino implementar funciones para redondear, averiguar qué tipos de datos eran los mejores a usar (hacía tiempo que no programaba aplicaciones con operaciones matemáticas), y cómo hacer las operaciones con la mayor eficiencia posible.

6.4.17

Estar en el mundo para comer arroz (yVII): la muerte NO es la muerte


Tal y como hemos podido ver y explicar hasta ahora, dado que la presente vida no es la vida, tampoco esta muerte es la muerte. La muerte, en efecto, no es la muerte. ¡Qué pesadilla se nos quita de encima! La certidumbre de la muerte, que pesa sobre el hombre desde el día en que adquiere uso de razón; que por la mañana le impide prometerse ver la noche, y por la noche le deja incierto en si despertará vivo por la mañana; este pensamiento, que todo lo que vemos, todo lo que oímos nos lo trae a la memoria a pesar nuestro, es para los mismos incrédulos una fuente inagotable de terrores, tristezas y fastidio. Es, vuelvo a decir, la pesadilla de la humanidad.

La muerte no es la muerte. El que se muere no cesa de vivir. ¡Qué inmenso consuelo! Henos aquí en una cámara mortuoria, sobre el lecho fúnebre acaba de espirar un padre, una madre, un hermano, una hermana, tiernamente amados. La esposa, los hermanos, las hermanas, los niños huérfanos, desde hoy, sumidos en el dolor, lloran al que acaban de perder, y que deja en torno de ellos horrible vacío.

5.4.17

Estar en el mundo para comer arroz (VI): un reloj que no tiene relojero


Si, pues, uno se pone a recorrer todas las comarcas del mundo, y dirigiéndose a cada uno de los millones de individuos de todo rango, de toda edad, raza y color que se mueven sobre la superficie de la tierra, les pregunta: "¿Qué eres?", no hay nadie que no te deba responder: "Soy un sentenciado a muerte". Sí, sentenciado a ser despojado de todo, separado de todo, olvidado de todos, devorado por los gusanos y reducido a polvo. ¡Oh miseria del hombre! ¿Para qué juicios, para qué sentencias justas e injustas de jueces, para qué cárceles? ¡Todos estamos sentenciados a muerte, quiera la justicia humana o no!

Por consiguiente, considerada en sí misma esta vida, no es la vida. No es la vida, puesto que no tiene nada de lo que la constituye, ni en cuanto al espíritu, ni en cuanto al cuerpo, ni en cuanto al goce, ni en cuanto a la duración.

El Imperio