10.1.16

¿Por qué es tan dura -y cara- esta vida?


No, tranquilos, no voy a poneros uno de mis posts "filosofeando". Pero sí uno de esos en los que quiero haceros pensar. Hace unos días, mientras debatía con un amigo en una de esas populares caminatas de varias decenas de kilómetros que solemos hacer por las montañas, comentábamos lo elevadísimo que era sobrevivir. O sea, lo cara que está la vida.

Yo me pregunto si está cara porque es así, o si realmente somos nosotros -los seres humanos... bueno, perdón, los que manejan el cotarro, como multinacionales y gobiernos- los que nos lo quieren hacer creer. Ponía este ejemplo: ¿por qué los productos más caros son los mejores? ¿Es que la naturaleza es tan malvada con nosotros, que si queremos conseguir lo mejor nos lo hace lo más difícil posible? Pongamos por caso un cuchillo. El cuchillo que tenemos en nuestras mesas es de acero inoxidable, se daña, corrompe, oxida, deforma y encima se desgasta. Si quisiéramos un cuchillo mejor, podríamos ir a por uno de titanio o incluso de fibra carbono. El titanio ni se oxida, no produce alergias y es muy resistente. El problema es que el titanio es extremadamente difícil de tratar. ¿Por qué la naturaleza no ha hecho al titanio común, o al oro, fácil de trabajar como el acero o el hierro, pero a la par enormemente común que lo hiciera barato y accesible para todos? Lo sé, es una pregunta de parvulario, pero eso me lleva a pensar que la naturaleza quizá nos está "haciendo la puñeta". O quizá no.




Todo lo anterior coincide plenamente con la máxima oriental de que lo que tiene un alto valor requiere un alto esfuerzo. Si nos vamos al Japón feudal y queremos conseguir una katana en un par de semanas, probablemente obtengamos una mezcla bastante desastrosa de carbono y hierro. Sin embargo si nos dedicamos a forjarla, con los conocimientos necesarios, durante un año o año y medio, al final podríamos llegar a conseguir una hoja exquisita en apariencia, dura y cortante como el filo de una cuchilla de afeitar.

Pero aunque el esfuerzo tenga su recompensa (ojalá siempre fuera así, en todo caso), mi anterior planteamiento del por qué la naturaleza no nos ofrece los materiales "caros" y valiosos de manera fácil y rápida aún sigue sin respuesta. Pero también pienso que buena parte es culpa nuestra. Un cuchillo de titanio (íntegramente de titanio, no con recubrimiento de titanio que tan de moda se están poniendo) puede superar fácilmente los 100 € de precio. No hablemos ya de uno de oro, o plata. Así que nos tenemos que conformar con los cuchillos de acero inoxidable, los cuales pueden llegar a ser caros, pero no tanto como los de titanio.

El problema es que la naturaleza sí nos ofrece alternativas que no sabemos, o no nos quieren dejar, explotar. Antiguamente, en la edad de piedra, cuando no había ni titanio ni oro ni plata, los cuchillos eran de roca. Muchos cortaban extraordinariamente bien, y no tenían nada que envidiar en filo a los actuales. La roca es común, y también resistente. Pero la naturaleza sigue ofreciéndonos alternativas mejores a esos materiales elitistas y tan difíciles de conseguir, tan caros (y con procesos tan contaminantes de extracción) como la plata, el oro o la fibra de carbono. Por ejemplo, la cerámica, un material con unas bondades y salubridad por encima de todos los metales. Y, además, está el cristal, que se puede combinar y crear cuchillos de cristal mineral también excelentes tanto en corte como en evitar contaminaciones de los alimentos.

De modo que alternativas hay, incluso alternativas reciclables. ¿Por qué nos quieren vender, entonces, materiales "aeroespaciales" tan caros? Tiene su explicación con el mercado. Con las leyes del mercado.

Como comentábamos alguna vez, si Casio fabrica un reloj, un AW-82, por ejemplo, con una caja de resina y trasera de resina (la resina es un material inerte, no causa alergias y además es muy barato y moldeable), el usuario disfrutará de un reloj tan saludable como si fuera de titanio. El problema es que vender ese reloj, aunque Casio lo haga por el doble de la inversión y los costes de producción -menciono a Casio como podría mencionar cualquier otra marca-, la porción de beneficios generados sigue siendo ridícula.


Entonces, si en lugar de fabricar ese reloj de esa forma, cojo ese mismo movimiento, y lo meto en una caja de titanio, cuyo precio es elevadísimo, aunque los gastos de fabricación se disparen, con un tercio que eleve el rango de beneficio habré amortizado no solo su fabricación, sino que sería como si hubiera vendido varios cientos de los antiguos modelos AW-82. Dicho de otra forma: a escala de mercado me conviene más vender un cuchillo de titanio, aunque sea más caro de producir, más difícil de conseguir el metal y de tratar, que no un cuchillo de roca o piedra. Porque la roca es muy común y por ella no puedo exigir muchos beneficios. Pero el titanio, o la fibra de carbono, son tan exóticos que puedo casi pedir por ellos el precio que me apetezca.

Por eso, aunque la tecnología avance y llegue un momento en que el titanio pueda producirse a nivel industrial a un coste equivalente a hacer un cuchillo de cristal o roca, siempre habrá una nueva tecnología que sea más elitista y, por lo tanto, permita al fabricante venderlo a un precio mayor.

Cuando en los años setenta y ochenta los cuadros de las bicicletas en aluminio eran lo más elitista que uno podía conseguir, debido a la dificultad de la soldadura y al coste del tratamiento del material (hoy muchos de los cuadros se hacen mediante hidroformación), los cuadros medios y bajos eran de acero Hi-Ten y Cr-mo. Ahora el aluminio ha pasado a considerarse el material "barato", y la mayoría de bicicletas de gama baja y media ya cuentan con cuadro de aluminio, dejando el titanio y, sobre todo, la fibra de carbono, para los modelos elitistas que antes ocupaba el aluminio. ¿Significa eso que la naturaleza "nos la jugaba" antes, y ahora no? No. El aluminio estaba en el medio ambiente en los mismos sitios que está ahora. Lo que ocurre es que las multinacionales han encontrado otras alternativas que les compensan más.


Si en los catálogos de bicis de hace treinta y cuarenta años ponían a los modelos de aluminio como el cúlmen de la tecnología, ahora son poco menos que cuadros "del montón". Cierto que la tecnología avanza, pero los materiales siguen siendo los mismos, y a nivel atómico -que yo sepa- no han cambiado, y en la tabla periódica de los elementos siguen estando como antes.

Por supuesto, la fibra de carbono tiene bondades que superan al aluminio, pero también muchos inconvenientes que antes el aluminio no tenía. Una bici de aluminio fibra de carbono se te puede caer al suelo y destrozar, mientras que una de aluminio no es probable. Así que volvemos al ejemplo del cuchillo de titanio y del reloj: ¿te conviene a ti comprar esos materiales porque son mejores y te aportan más cosas que el resto de materiales que te ofrecen, o les conviene a ellos porque obtienen mayores beneficios? ¿No será, simplemente, que prefieren que compres las cosas más caras? Por desgracia esto ha llevado, como siempre hemos dicho, a que los productos buenos de gama media desaparezcan. Ahora o tienes un producto muy, muy malo, o uno muy, muy elitista. Y no he dicho uno "muy, muy bueno", porque seguramente que dentro de unos años nos dirán que han lanzado uno que es mucho mejor que al anterior.

| Redacción: Radio Ibérica

2 comentarios :

  1. En realidad lo que la industria quiere es que compres cosas baratas, lo más caro posible. En el ejemplo del cuchillo recubierto de titanio, pues el coste de fabricarlo, es marginalmente superior al de acero, en cambio su precio de venta, es fácilmente el doble.

    Claro que hay cuchillos de acero del chino de casa por menos de 1€, y los hay, por ejemplo Muela de varias decenas de euros. No es sólo el material como se apunta, sino su tratamiento, su pureza, sus controles de calidad, ...

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  2. La visa es costosa porque no es tan simple como ganar dinero para comer, hay que pagar impuestos, seguros, pensiones, hipotecas, etc. Hay personas que viven en el campo con lo mínimo, o incluso que se mudan a zonas en donde literalmente están aislados de la civilización y se la pasan trabajando todo el día y son felices en el campo pero cuándo se enferman o viene el frío entonces no les queda de otra que regresar a la ciudad.

    El mundo humano siempre será un lugar difícil, no creo que en algún momento las empresas se dispongan a ganar muy poco con tal de ofrecer buenos productos/servicios y todos puedan acceder a ellos, es decir: ¿para qué todos esperamos ganar mucho dinero si lo vamos a gastar en otras cosas que cuesta mucho dinero si podemos ganar poco dinero y gastarlo en cosas con un bajo precio? También ni hablar del crecimiento de los países, ya se habla de empresas que no aspiran a crecer sino a mantenerse ¿para cuándo países con la misma visión? Que en vez de intentar aumentar el PBI se centre en solucionar sus problemas y lograr estabilidad, hablamos de planificación en todos los niveles, tal vez esto pase en los comics, en el planeta de Superman o en la cabeza de algunos soñadores, mientras tanto el mundo humano será para los que sepan sacar mayor provecho.

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