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12.4.17

Productos con abusivos márgenes de beneficio


A veces cuando adquirimos artículos al por menor somos conscientes, y asumimos, que tenemos que pagar un precio ligeramente más alto, que le pone el minorista para su propio beneficio. Aunque ese precio suele ser elevado si tenemos en cuenta el porcentaje de intermediarios, normalmente no lo es escandalosamente, pero hay artículos donde sí podemos darnos cuenta del enorme beneficio que obtiene un minorista.Y uno de esos artículos son los fósforos o, como se las conoce comúnmente, las cerillas.

Habitualmente suelo llevar conmigo una caja de cerillas de las pequeñas, de las más pequeñas, que solía adquirir en el supermercado. Pero recordé que, hace ya muchos años, en los tiempos en donde fumar era la moda y si no lo hacías casi que uno era "el bicho raro", la excepción, se comercializaban para los fumadores que preferían cerillas unos modelos de las cajas pequeñas con distintos motivos. La verdad es que eran cajas muy bonitas, que se podían incluso coleccionar, y algunas con estética que recordaban a las de los sellos. Decidí acercarme a algunos estancos a preguntar, ya que, suponía, una caja de cerillas de las más pequeñas no deberían ser caras.

1.9.16

Mi preciosa amiga


Recuerdo con cariño a mi amiga Jade. Todos la conocíamos por ese nombre, aunque en realidad su nombre real era otro. Ella sí tenía problemas para conectarse a internet o para coger un ordenador y, aún así, solía siempre lograr estar online. Tenía sus recursos, y la verdad que sabía aprovecharlos, unidos a su inteligencia. Por desgracia eso servía de poco ante lo mucho que la azotaba y la masacraba la vida.

Cuando la conocí ella tenía veintipocos años, aún estaba en esa edad donde las chicas comienzan a deslumbrarse con su propio cuerpo, y recuerdo que compartía con algunos de sus amigos más cercanos fotos que se hacía con el móvil mostrando sus exuberantes, mareantes y sublimes curvas de mujer.

27.4.16

La "caja de los secretos"


Con mi pequeño cuaderno de notas paseándose por aquí y por allá sin parar, no tardé en darme cuenta de que me hacía falta algo en donde apoyarme para escribir, realizar los bosquejos que hago a veces o simplemente para poder poner algo debajo que sea firme en las ocasiones en que debo rellenar algún tipo de formulario con mi bolígrafo Inoxcrom.

Navegando por una web de supervivencia vi que existen unas cajas herméticas, en las que puedes guardar tus cosas y llevarlas contigo. Yo no quería algo tan radical, sino mucho más ligero, compacto y portable, pero como idea esa me pareció muy buena.

4.1.16

Aquella colonia Vorago


Todos los que me seguís más o menos o leéis este blog de cuando en cuando, sabéis bastante bien mi afición por los anuncios de perfumes. Sin embargo mis gustos nunca han sido de perfumes caros, más bien al contrario, y siempre buscaba algún equilibrio entre calidad y precio. Uno de los que solía usar que mantenía bastante bien este equilibrio (no llegaba a parecer un perfume de insecticida como los Axe, y su precio era muy asequible) era Vorago. Hace tiempo que quería escribir sobre esta marca, pero aunque no os lo creáis no me acordaba del nombre. Sin embargo hoy por la mañana -misterios de la mente- de repente ¡flash!, me ha venido a la memoria.

Irónicamente perfumes tan infumables como Axe han pervivido, y sin embargo Vorago ya no, hace tiempo -bastante tiempo creo, porque hace muchos años que no lo veo por las estanterías- que ha sido descatalogado. La colonia -tenían una línea bastante rica de variantes Vorago- costaba creo recordar que unas 500 pesetas, puede que poco más. Mira por donde ahora lo venden ¡a casi 80 €! Es lo que suele pasar, como suele ocurrir también con los relojes: en cuanto un producto es apreciado o bien recordado, y quedan pocas unidades ya en el mercado, los precios suben como la espuma. Lógicamente quien se gaste esos 74 € en un frasco de colonia seguramente sea para coleccionar o guardar, y no para usar.

23.9.15

Las tardes de domingo con la radio


No me gusta el fútbol, y mucho menos por la radio, me resulta soporífero y aburrido. Quizá porque mi padre se pasaba los domingos por la tarde escuchando el carrusel de RNE (su emisora preferida y a la que siempre le fue fiel, aunque hoy habría que llamarle "tablero deportivo" por aquello de los "copyrights", ya que, como sabéis, el término de "programa carrusel" es de la SER), y quizá por eso quedé hasta "el moño" de fútbol. Pero es verdad que, aunque los carruseles deportivos sea aún hoy uno de los espacios que más beneficios aportan a las grandes cadenas de radio, sus oyentes están en caída vertiginosa e imparable.

Normalmente cuando pasaba por los parques en mi ciudad no era nada extraño encontrarte con ancianos escuchando los partidos por la radio, pero a medida que esos ancianos van desapareciendo, esa práctica también cae en desuso y cada vez es más raro verte con un señor con el receptor en la mano oyendo los partidos.