
Una de las cosas que con más cariño recuerdo de mi niñez eran esas típicas chaquetas de algodón, que abrochaban con botones y que los hombres solían ponerse durante la primavera y el verano, sobre todo cuando el día amanecía algo desapacible o cuando, por las tardes, refrescaba. Como he dicho yo tenía una de color granate (había infinidad de colores, aunque como es lógico triunfaban los verdes oscuro, azul marino, marrones y grises) que pronto se quedó bastante pequeña por lo que tuve que dejar de usarla.
A partir de aquel momento nunca tuve una chaqueta que pudiera considerarse "de todo tiempo", ligera de llevar, fácil de cuidar y que permitiera recurrir a ella en días en donde no sabes si pasarás frío con una camiseta de manga larga, o pasarás calor con una camiseta de manga corta. También para esas épocas de invierno, donde sales con jersey y acabas pasando frío.