
Asombroso lo de Timex. Le ha metido un GPS a su Ironman ofreciéndonos un digital con todas las ventajas de poder recurrir, cuando queramos o lo necesitemos, a la conectividad GPS. De esta manera, podremos sincronizar el reloj desde cualquier parte, usarlo como ciclocomputador cuando vamos en bicicleta, o como punto de referencia (brújula) o de guía en rutas al aire libre. Su funcionamiento es a batería recargable mediante USB, sin duda el punto más flojo, aunque su autonomía es realmente significativa: de 12 horas con un uso constante de GPS. Eso significa que, si lo usamos solo esporádicamente, y teniendo en cuenta que es un modelo íntegramente digital con LCD dot-matrix, tendremos energía de sobra para muchos meses.
Es inexplicable que otros fabricantes -Casio, por ejemplo- no ofrezcan productos así todavía, cuando está bien claro que, a día de hoy, un modelo con estas características es mucho superior y aventaja enormemente a un smartwatch en utilidad práctica (en entretenimiento, obviamente, no, pero si hablamos de reloj-herramienta, el Ironman es ideal).