
Que una multinacional como Nestlé gaste inmensa fortunas en publicitar un producto con medias verdades, e incluso con poco fundados razonamientos, no nos sorprende. Ya lo hizo con su agua (Aquarel), cuando fueron acusados de llenar las botellas de agua que venden envasada a un precio bastante alto (es una de las aguas más caras de los supermercados) con agua del grifo, a lo cual llegaron a argumentar que eso no era ningún problema, que qué inconveniente había en ello si el agua del grifo era consumible y que eso, en lugar de ser una desventaja, era todo lo contrario. Llegaron a afirmar que deberían darles las gracias por envasar el agua del grifo, porque eso probaba que la red pública del agua de donde la tomaban era muy saludable.
En resumen, que acudes al supermercado por un litro de agua para evitar no beberla del grifo (o para tratar de beberla más saludable), y acabas igualmente bebiendo agua del grifo pero, encima, pagando el litro a precio de oro.