13.10.16

La evolución de Isabella Valentina


Cuando era un chaval y me pasaba muchas tardes jugando en la sala de juegos del barrio, uno de mis videojuegos favoritos era Soulcalibur. Por aquel entonces entrenaba karate y podéis suponer que ese universo de katas y movimientos marciales de Soulcalibur me entusiasmaban, en especial las katas de Kilik (bo) y Maxi (nunchakus).

En este tipo de juegos, como es obvio la mayoría de los chicos que jugaban solían elegir a los personajes masculinos, sin embargo la mayoría de las veces yo no. Yo elegía a Isabella "Ivy" Valentine, o Isabella Valentina (o Isabel Valentina, si lo castellanizamos completamente, vaya). No era su vestuario que dejaba ver mucha carne lo que me entusiasmaba, ni sus generosas medidas de pecho (creo que era de los personajes más voluptuosos de la saga), sino su cabello blanco lo que captaba mi atención.




Amante de la informática como yo era, podéis suponer que no resultaba extraño que, en lugar de cantantes o actrices, ella fuera uno de mis primeros "amores platónicos".

El problema surgía cuando jugábamos y llevaba yo la calderilla, porque se acabó el juego: elegía a Ivy y les pedía a quien fuera mi adversario que no la golpease (porque ese era el gran problema del juego: para ganar tenía que "poner en peligro" a mi heroína), y entonces empezaban las protestas. Incluso a veces, en una sala de juegos en donde tenían el Soulcalibur en pantalla gigante (y podías admirar a Ivy en todo su esplendor y con gran detalle, o al menos con el máximo detalle que permitían los renderizados de la época) el dueño (o el encargado) tenía que acercarse para ver qué ocurría y casi obligarme a jugar, por eso no solía acudir mucho a esa sala y sí a la de mi barrio, que aunque en pantalla pequeña, podías tener a Ivy más cerca y "protegerla" mejor.


Me encantaba cuando iba a esa sala con mi hermana, porque a ella, que le gustaba mucho el personaje de Siegfried (Siegfried Schtauffen, siempre lo elegía), los poníamos frente a frente y allí se quedaban, mientras nosotros los contemplábamos absortos.

Con el fin de poder incrementar los tiempos de juego, creo que a veces dejaba ganar a ella y luego ella me dejaba ganar a mí, y podíamos tener una partida extra para admirarlos (de lo contrario el juego concluía en dos partidas). Si añadíamos a eso que los dueños del local, si no había mucha gente, nos volvían a meter dinero en la máquina y nos regalaban bastantes partidas, no era extraño que me pasase casi toda la tarde mirando a Ivy lucir su cuerpo serrano construido en bits.


El tiempo fue pasando y con él desaparecieron esos recreativos y los azares de la vida dejaron a mi Ivy atrás. Sin embargo el otro día decidí tratar de averiguar que había sido de mi gran amor de juventud.

Comprobé así cómo en Soul Calibur IV, y especialmente Soul Calibur III, los diseñadores se pasaron bastante con ella, incrementándole los pechos de una forma desproporcionada que no le sentaba nada bien a mi chica. Era la moda de la época (Tomb Raider hizo estragos en ese sentido), pero por fortuna lo mejoraron en lanzamientos posteriores.


Así fue como descubrí la variante de Ivy de Soul Calibur V, ¡impresionante! Mi chica había mezclado dos de mis colores favoritos, el blanco y el borgoña, dándole un aspecto alucinante. Más aún, ahora las versiones de Soulcalibur permiten crear personajes a medida, pudiendo hacer el luchador que queramos mezclando colores que más nos apetezcan. Es decir, puedo construir a la Ivy de mis sueños.

Con el avance de los chips y de la tecnología 3D "mi" Isabella Valentine ha mejorado muchísimo, ya no es aquella chica parcialmente pixelada de los primeros Soulcalibur que me enamoró de joven, ahora realmente parecía toda una mujer. Además, le han mejorado bastante el vestuario (no se por qué siempre tenía la sensación cuando la veía que aquellos minúsculos ropajes la hacían pasar mucho frío). Volver a verla ha sido como volver a ver a tu primera novia, con la ventaja de que, hecha de bits, ni se ha casado, ni ha tenido hijos, y el tiempo en lugar de crearle arrugas la ha mejorado y la ha hecho más madura. ¿La desventaja? Que tendrá que seguir siendo mi amor platónico.













| Redacción: Bianamaran.blogspot.com

2 comentarios :

  1. Debí de ser muy precoz, yo empecé con el Pole Position, y acabé con Rastan, Tiger Road y Dragon Ninja.

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  2. yo la verdad nunca fui muy de nombres de juegos, no me queda ninguno en la memoria. Incluso al buscar a Ivy recordé antes el nombre de ella, que el nombre del juego en el que salía :D

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El Imperio