3.11.16

Tus preciadas posesiones


Desde que conocí la historia de José Antonio, me he echo muchas veces esta pregunta: ¿Podría yo hacer lo mismo? ¿Podría, en un momento dado, desprenderme de todo? Cuando hablo "de todo" no hablo de cuatro o cinco cosas sin las que más o menos todos podríamos pasar, pero ¿podría desprenderme de todo lo que he ido acumulando, y largarme un día "con lo puesto"? Desprenderme de cosas que me gustan mucho -puede que para otros no tengan valor alguno, claro, las tendrán otras-, como mi cuadro de bici de aluminio 7005 que tanto me costó conseguir, el casco integral de descenso por el que tanto ahorré, mi preciado Casio Pro Trek, mi ordenador portátil que tanto ha sufrido conmigo... Y hasta mi agradecida e irrompible afeitadora compacta Philips de los ochenta.

Cuando se levantó el muro de Berlín, y durante los años posteriores, muchos tuvieron que enfrentarse también a esta tesitura. A los pocos meses antes de destruirlo, cuando las autoridades relajaron los controles y la vigilancia en algunos puntos alrededor de la ciudad (no cerca de los pasos fronterizos, el famosísimo Checkpoint Charlie), fueron muchos los de Berlín oriental que pasaron en tropel al lado occidental. Colgadas de las estatuas, de los postes, de las señales de carreteras, e incluso de ramas de los árboles, dejaban cadenas y candados, y las llaves de sus casas, y de sus preciados coches, para que quien quisiera las recogiera y usara esas pertenencias. Marchaban con lo básico.




Ahora bien, ¿qué es "lo básico"? Durante los años que estudiaba informática, para mí lo más básico eran muchos de los libros de programación que tenía. De hecho me costó (y llegué a renunciar) a puestos de trabajo lejanísimos, porque veía imposible cargar con todos ellos. Me parecía casi imposible vivir sin ellos. Con el paso de los años tuve que ir desprendiéndome de algunos y, a día de hoy, solo uno (de Visual Basic Script, mira tú por donde) sería importante para mí.

Pero siendo prácticos, lo "básico" serían cosas que pudieras llevar contigo y, por ende, no cosas pesadas. Así que hay que ser muy precavido y exigente y sí, dejar "el sobrepeso" atrás.


Para inspirarme y darme una pista sobre "lo básico" me ha ayudado mucho José Naranja, que estos días regresaba de Tailandia. Allí se llevó sus herramientas de dibujo más imprescindibles, dos estuches, un par de cuadernos... Y poco más. Y contaba cómo ir con lo imprescindible le había resultado toda una experiencia de liberación.

Y es que, como dice José Antonio, como santos y místicos nos llevan recordando desde tiempos inmemoriales, cargamos sobre nosotros con demasiadas cosas. Acumulamos tanto que, sin darnos cuenta, vamos siendo absorbidos, atrapados como si se tratasen de los tentáculos de un pulpo invisible, entre tanta "basura" que vamos adquiriendo para un supuesto uso y disfrute y en lugar de eso la realidad es que acabamos siendo esclavos de lo material. Los santos lo sabían muy bien, y por eso las cosas que tenían (incluso las ropas) eran pocas, y bastante viejas.


De manera que, en un acto de sinceridad, me he dicho a mí mismo qué llevaría realmente y de qué tendría que desprenderme. Algo ligero, no puedo llevarme la bici, ni un auto ni una moto. Algo con lo que se pueda caminar deprisa, andar a paso ágil.

Así que la lista de cosas que necesito realmente la he reducido a solo unas pocas. Mi querido bolígrafo de Inoxcrom, para escribir, junto con el de mi madre, el que fuera un regalo suyo. Un cuaderno, de esos baratos, de apenas unos pocos céntimos, para dibujar. Otro cuaderno, para escribir relatos, memorias o pensamientos que me vayan surgiendo. También reflexiones. Mi cruz artesanal de titanio con el nombre de mi hermana. Mi reloj Casio Data Bank, también con el nombre de ella. Y se acabó. Hagamos recuento, pues:

- dos bolígrafos
- dos cuadernos
- una cruz
- un reloj


Por supuesto, hay algunas cosas más que podría añadir. La Biblia, los papeles de mi hermana (parte de nacimiento y fallecimiento), fotos, y un disco duro con lo más valioso "informáticamente hablando" (mis libros digitales, aplicaciones favoritas, canciones..., cosas varias escaneadas...). También mi receptor de radio, cargador, móvil, baterías, linterna, el libro de VB, monocular, espejo con brújula, mi preciada e incombustible navaja Wenger... Y, por cuestiones de higiene, la afeitadora (es ligera y portable, no hay problema, no añadirá ni mucho peso ni ocupará demasiado espacio).

Aún así no son muchas cosas y, todas, son bastante básicas. Con la mayoría (excepto con el libro, quizá, que sea lo que más pese) incluso se podría viajar bien y cargar sin problemas en una mochila.


De los objetos "importantes" que dejaría atrás no haré listado. Es mejor ni pensar en ellos, si no los vás a llevar, no hay que dedicarles energía. No es bueno dar un paso hacia adelante mirando hacia atrás. Por valiosos que fueran o deseados, son objetos al fin y al cabo. Si empezamos a pensar en ellos y en que los necesitamos, todo lo hecho hasta ahora no habrá servido de nada. Así que olvidémoslos y, como los exiliados de la Berlín soviética, que otros los disfruten.

Respecto a ropa... Nunca me preocupó mucho la ropa, y aparte de mi chaqueta de marca blanca "de todo tiempo", podría llevar cualquier cosa. Lo más importante serían los zapatos (el elemento imprescindible para un viajero errante, lo más importante para no convertir su caminar en un suplicio) pero, como no tengo ningún calzado de marca valioso que me haya dado un resultado óptimo (no poseo botas B..., ni S..., ni C.... -pongo las iniciales para no publicitar marcas inútilmente, perdonadme-), no me preocupa. Lleve lo que lleve, por tanto, de calzado, daría igual.


Como no tengo coche, ni moto, lo único de lo que me preocuparía desprenderme sería de la bici. Pero hasta ella es prescindible. Lo más valioso de ella serían platos y bielas, unos Shimano Altus de 170 mm. que me costó mucho encontrar y que al final tuve que pedir a Alemania. Lo demás... Pues no importa. Hay bicis mejores. Puedo llevar esas bielas, pero pesarán tanto que a mitad de camino acabaría arrojándolas por un precipicio, de forma que mejor dejarlas puestas con el deseo de que alguien que sepa realmente apreciarlas -como Jose Antonio con su Casio Moon Phase- las disfrute.

Por último, una gorra, mis gafas de sol, mis medicinas, la documentación más básica, y estoy listo para irme. Ya ves, todo cabe en una mochila, y aún sobra espacio. No necesitamos tanto. Hay que viajar ligero.

| Redacción: Bianamaran.blogspot.com

5 comentarios :

  1. Tiendo a dar mucho valor sentimental a los objetos, creo que yo no podría.
    Eso si, lo que llevo en la mochila, es fácil. Un estuche con la estilográfica y cartuchos, un Kindle, una linterna LED solar, una navaja Victorinox, pañuelos de papel, las llaves, documentación, dinero, ...

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  2. Hombre, como llevar a una isla desierta o si tengo que escoger un solo objeto me quedo con mí pequeña Biblia de bolsillo, si puedo escoger algo más me llevaría mi Cruz de Cristo y mí anillo sentimental y quizás un reloj Seiko 5 o un Casio Edifice con pila de 10 años y poco más, bueno, mí querido móvil Nokia 108 con la tarjeta Micro SD “WR” de 32Gb cargada de MP3 y Videos……. sobre la Biblia.

    Desde luego lo que tengo clarísimo es que la Biblia va seguro, necesito leer la palabra de Dios, es mí alimento espiritual diario, para mí es tan importante o más que comer.

    ¿Estás Despierto?: https://www.youtube.com/watch?v=dP1lZoRjjRM

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  3. la típica pregunta de ¿si fueras a una isla desierta qué llevarías? creo que es exagerada pues si fuera a sucedernos tal situación y lo supiéramos de antemano seguro llevaríamos con nosotros un super celular/radio con antena para comunicarnos y pedir ayuda. En este mundo creo que lo más valioso es uno mismo, la salud, la salud no se compra sino que se nace con ella y se consigue, es hasta cierto punto accesible: tanto un millonario como un pobre pueden salir al parque a correr y hacer ejercicio en barras, si hablamos de atención médica la cuestión cambia.

    Por otro lado, los creyentes en un dios seguro que se sentirían muy felices de llevar una biblia/libro sagrado de su creencia con ellos a una isla desierta (como comenta alguien), normalmente estos libros están hechos para ser analizados y encontrar alivio en ellos pero eso es entendible pues el ser humano es sentimental y la biblia habla de promesas y cosas que no se pueden demostrar salvo se crea en ellas al 100% cosa que rara vez una persona puede, por no decir que "si tuvieras fe como un gramo de mostaza..." pero nadie tiene tanta fe, el ser humano también es racional.

    Buen post, me gusta mucho este blog, saludos.

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  4. Muchas gracias Jesús, gracias también por aportar tus impresiones.

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  5. Pues yo normalmente viajo debido a mi trabajo, me he acostumbrado a viajar con la computadora portátil, si es a un lugar conocido, si voy de paseo llevo una tablet muy económica que me permite revisar documentos y no hay problema de perderla. El teléfono celular también lo llevo, la ropa indispensable, artículos de higiene personal, pero si tuviera que escoger un reloj llevaría un Casio Tough Solar que me regalaron nuevo el más confiable que tengo. Ahora que en mi caso tengo una vivienda donde dejo las cosas guardadas,si no la tuviera entonces se me complicarían en serio las decisiones.

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