13.12.16

Un inhalador genérico para asmáticos, con un carcinógeno en su composición


Desde que era muy pequeño soy asmático, y aunque durante años lo pasé realmente mal, con crisis bastante graves, a día de hoy el asma lo tengo bastante controlado. Ello es debido gracias a la aparición de los corticosteroides, especialmente de aquellos de absorción lenta, que posibilitan que la crisis, de tenerlas, sean menos graves y que continuamente estén en tu torrente sanguíneo sustancias que facilitan la broncoventilación.

Antes no era así, y los asmáticos una de las pocas soluciones que tenían era agentes tan agresivos como el Ipradol (hexoprenaline), que se recetaba en inhaladores (creo que ahora esa formulación ha desaparecido).




Por eso, uno de mis compañeros constantes durante prácticamente toda mi vida ha sido el Ventolin, nombre comercial del Salbutamol en la multinacional GlaxoSmithKline, y muy conocido por los ciclistas (la mayoría de los ciclistas profesionales argumentan casos de asma para poder usar esos broncodilatadores y mejorar su rendimiento, famoso fue el caso de Alex Zule, subiendo montañas en una Vuelta a España "tirando" de Ventolin "en cada curva").

El problema es que todo eso tiene una contrapartida, y es que daña -bastante- el corazón, ya estuve hospitalizado por ello y tengo taquicardias recurrentes, de hecho tanta medicación ha hecho que sea muy sensible a cualquier broncodilatador, porque tengo que tomarlo en una justa dosis, muy exacta, para que tenga efectos sobre el asma pero, en contrapartida, no contra el corazón.


Como bien sabéis, desde hace un tiempo a esta parte la administración sanitaria española ha apostado por los genéricos, y ha llegado incluso a obligar por ley que los profesionales facultativos -médicos- receten siempre que sea posible, la especialidad genérica, de haberla. Antes, como he dicho, siempre usaba Ventolin, de la compañía farmacéutica GSK. Me extrañaba que no hubiera ningún genérico del Salbutamol, y que siempre en la farmacia solo ofrecieran el de GSK. Pero esta mañana me encuentro con el primer genérico de ese principio activo: el Salbutamol de Aldo-Unión. Me sorprendió, y gratamente, que un genérico de este fabricante tenga tanta información. Por de pronto, en la caja ya te informa de uno de sus excipientes, el tetrafluoroetileno. Me llevé las manos a la cabeza pensando que este compuesto, que es carcinógeno, formase parte de un preparado para medicamentos. Enseguida pensé que era por ser "marca blanca" (que es lo más parecido para llamarle a un genérico, comparándolo un poco con el resto de productos de mercado), y que claro, la especialidad de GSK, el Ventolin, no llevaba ese compuesto porque era "de marca". De buena marca.

Pues gracias a eso, y a pesar de tantísimos años usándolo, puse a leer detenidamente el prospecto del Ventolin y allí ellos ponen que como excipiente lleva norflurano. Pero que nadie se lleve a engaño: el norflurano es uno de los nombres que se le da al tetrafluoroetileno, de manera que sí, llevan los dos lo mismo. La diferencia es que en el de marca "lo ocultan" en el envase, mientras que el genérico, probablemente porque no tienen nada que ocultar -hay lo que hay, y punto- lo ponen bien clarito en el exterior.


El prospecto del genérico de Aldo-Unión, si lo comparamos con el de GSK, es también muy básico, pero informa bastante bien de lo que tiene que informar, por lo que tampoco se le puede criticar. Me ha llamado también la atención su fabricante, del que no conocía casi nada: Aldo-Unión es una compañía española, fundada en 1961 por el doctor en farmacia D. José María Calzada, con sede (y planta de fabricación) en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Es decir, no fabrican fuera y me parece realmente una opción más que razonable a la de GSK.

Con esto tampoco quiero ir en contra de GSK, de hecho comprendo que, para seguir investigando y produciendo medicamentos que ayuden a todo el mundo (iba a poner "a toda la humanidad", pero suena demasiado grandilocuente, aunque sea cierto, o debería serlo...) necesitan vender, y vender mucho. Supongo también que las cifras de ventas de Ventolin no son ni mucho menos insignificantes o, al menos, no lo eran, porque hay mucho asmático. Además, GSK también tiene dos factorías en España (una en Alcalá de Henares -Madrid-, donde también tiene su sede central, y la otra en Aranda de Duero -Burgos-), pero en principio, de la buena fe de las multinacionales farmacéuticas soy bastante escéptico.

Por cierto, y dicho sea de paso, aunque el Ventolin como tal se lanzó al mercado en 1969 (bajo la marca Glaxo y como nombre comercial Allen & Hanburys), en España tardaríamos aún bastantes años en verlo. Sí, la dictadura de Franco no era muy rápida en esas cuestiones.








| Redacción: Bianamaran.blogspot.com

1 comentario :

  1. Curiosamente cuando me lo recetaron durante mi grave bronquitis, a las pocas horas, produje una reacción alérgica. Así que me lo quitaron, y me quedé solamente con el Atrovent de Boehringer-Ingelheim. Una pena, porque me gustaba Aldo-Unión.

    ResponderEliminar

El Imperio