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11.2.16

Prueba: bolígrafo Faber-Castell Poly Ball, un simplón "ballpoint pen" vestido de plata barata


Faber-Castell es una compañía de gran prestigio y es, además, una firma de rancio abolengo. El nombre proviene de familias nobles alemanas, que aún mantienen el control de la empresa. Sus útiles de escritura tienen todos ellos una gran calidad, incluso desde las gamas más bajas, lo sé por propia experiencia porque he probado varios de sus artículos, aunque en lápices no son precisamente mi debilidad, pero sí he de reconocer, aunque sus precios sean un poco más elevados que en el resto -aquí más que nada es cierto lo de que pagas la marca- que suelen ir acompañados de una gran calidad. Por lo tanto cuando compras sus productos, aunque sepas y notes que estás pagando algo más de dinero por ellos, también sabes que vas a obtener una calidad más alta, superior a la media, tanto de escritura, de en útiles de pintura, de dibujo... En todos los artículos en los que trabajan y de todas las temáticas en las que están presentes.

A esto hay que unir que sus productos de madera, como los lápices, suelen estar hechos a partir de bosques controlados por ellos mismos, por lo que es una madera que tiene garantizada su sostenibilidad, algo que no pueden decir otras muchas marcas.

8.2.16

Regala bolígrafos


Parafraseando a Guti y su "regala estilográficas", he decidido que mis dos próximos regalos tengan a los bolígrafos de protagonistas, más concretamente los bolígrafos de Inoxcrom.

Para una amiga a la que ya le había prometido uno elegí un colorido Inoxcrom 55 en su versión Fiesta, en su color preferido: el azul claro. Ha sido una suerte que los Fiesta posean este azul tan celeste, porque así se ajusta muy bien al público femenino.

1.2.16

Prueba: Inoxcrom 55, el bolígrafo insuperable en su gama


Con la intención de hacerle caso a Apolino Apolinos y su recomendación de una pluma estilográfica Inoxcrom, me acerqué al ECI para adquirir una. Por un lado tenía sentimientos enfrentados, porque las plumas estéticamente me gustan (y mucho) pero su roce con el papel y esa sensación de "rasgar" que tienen, de "arrastre" por el contacto con la punta en el papel me resultaba francamente incómoda. Además, recordaba los tiempos en los que escribía con estilográfica y cómo iba rompiendo una tras otra (se quedaban atascadas, la tinta no fluía adecuadamente, tenías que tener siempre la estilográfica en determinada posición...). No podía tampoco quitarme de la cabeza el gasto constante en cartuchos, consumía recarga tras recarga como si fuera una piraña, y muchos de ellos no conseguía que los exprimiese al máximo y tenía aún que tirarlos con algunos milímetros de carga.

Eso no es todo. Si el papel era de buena calidad no había problema, pero si era, como el que yo usaba, reciclado, ecológico o poroso, la punta de metal terminaba saturada de porquería y cada dos por tres tenía que detenerme a limpiarla, incluso había veces que era obligado "desdoblarla" porque con la presión de horas y horas escribiendo tendía a doblarse, y si eso ocurría, aunque fuese mínimamente, la comodidad de escritura descendía brutalmente.

29.1.16

Inoxcrom 77: la mala elección del día


Antes de nada decir que ya he encontrado un sustituto bastante "decente" (aunque lo que me habría gustado hubiera sido seguir con el Inoxcrom Toledo) como mi bolígrafo habitual. Espero hablaros pronto de él, pero de momento, y aprovechando que lo he podido probar, voy a dar mi opinión sobre el Inoxcrom 77 y lo que son, bajo mi punto de vista, sus pros y sus contras.

Tras preguntar en varias tiendas especializadas, en librerías, en volverme loco mirando y remirando modelos, acabé encontrando solamente el modelo Inoxcrom 77. Aunque prefería uno que tuviera el pulsador superior, y no que se moviera todo el cuerpo (que es la diferencia fundamental entre el Inoxcrom 55 y el Inoxcrom 77), decidí arriesgarme con el 77, en el cual se mueve todo el cuerpo superior al pulsar para extraer o introducir la punta del bolígrafo, mientras que en el Inoxcrom 55 solamente se pulsa la parte superior del bolígrafo, a un estilo más convencional.