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8.12.16

Galería : el bolígrafo de mi hermana y el mío


Seguramente muchos recordaréis que hace un tiempo conseguí el bolígrafo que había estado usando de adolescente, durante algunos años. El bolígrafo en sí no era problema, ya que era un clásico Rocky de Inoxcrom relativamente fácil de encontrar. El inconveniente es que esta era una edición especial Graffiti que tuvo una distribución más limitada (y unas unidades más limitadas, también).

Finalmente pude dar con una simpática chica portuguesa que lo había conservado en estado NOS (nunca lo había utilizado). Más aún: tenía el conjunto completo (bolígrafo y estilográfica), y aunque al principio pedía por ellos un precio que yo no podía pagar, finalmente tuvo la gentileza de rebajármelo un poquito.

19.2.16

El reencuentro


Hace poco os contaba mi historia con el Inoxcrom Rocky edición especial Graffiti Art. Ese bolígrafo lo adquirí a principios de los años noventa en los almacenes Simago (o en el Corte Inglés, no recuerdo bien). Venía en un blíster que se componía del bolígrafo y una pluma estilográfica, ambos con el mismo diseño exterior. La estilográfica también la usé bastante hasta que, como suele ser habitual en mí, acabó deteriorada y con el plumín hecho un cisco. Pero el bolígrafo sí que lo usé, y lo usé mucho tiempo hasta que la rosca de la puntera por donde se introduce el recambio se resquebrajó (es el problema de tener el cuerpo hecho de resina...).

Estuve buscando sin parar este modelo, preguntando una y otra vez en todas las librerías y papelerías que encontraba a mi paso, sin resultado alguno. Lo máximo que pude alcanzar fue encontrar a un vendedor sudamericano que vendía unos cuantos de ellos (no recuerdo si entre los que vendía había la versión en amarillo, ya que Inoxcrom lanzó diferentes colores de clip y de pulsador), y pedía por ellos un precio prohibitivo. Además, no vendía la pluma estilográfica (que no me importaba porque yo realmente lo que quería era el boli, aunque como se vendían por parejas, ¿para qué separarlos?).

14.2.16

Y mi bolígrafo elegido es... ¡el Inoxcrom Rocky!


Es curioso y llamativo -supongo que no tengo remedio-, pero con los bolígrafos me ha ocurrido lo mismo que con los relojes de Casio: mucho buscar y rebuscar, probar y volver a probar, que si cajas macizas, que si titanio, que si acero, que si armis sólidos y resistentes, que si uno y que si otro, y al final solo acabé satisfecho con el más sencillo y ligero que encontré, el de siempre, el más humilde: el F-24. Con los bolígrafos otro tanto de lo mismo: que si cuerpo de acero, que si tinta gel, que si marcas elitistas... Y al final volví a recuperar uno de los bolígrafos con el que me sentía más contento y a gusto, y con el que escribí ríos y ríos de letras (y de tinta), que no es ni más ni menos que el archiconocido Inoxcrom Rocky realizado íntegra y totalmente en resina. Y es que siempre acabo en lo mismo: si no puedes llegar a un titanio, no pierdas el tiempo y elije uno de resina. Ya lo conté en su día en Zona Casio: la resina es "el titanio de los pobres", y aunque habitualmente es denostada y tiene muchas limitaciones (lo reconozco, y muchas veces he sido su primer crítico), a la hora de la verdad por precio y por ligereza no tiene rival. Sí, claro, está el aluminio, pero la resina es inerte y el aluminio no. Y además, los bolígrafos con cuerpo de aluminio son tanto o más elitistas que los de cuerpo de titanio, así que casi mejor en ese caso invertir un poco más y adquirir uno que sea completamente en titanio.

El acero me encanta, de hecho en bicicletas ya he dicho que el CrMo es uno de mis materiales preferidos, pero si puedo elegir entre el acero y la ligereza de la resina, siempre que me sea posible elegiré la resina. Además, los Inoxcrom Rocky cumplen a la perfección varios de los requisitos que buscaba en el sustituto del Inoxcrom Toledo: pasar desapercibidos, disponer de recambios tipo Parker, pulsador en la parte superior, y con zona de agarre gruesa y ergonómica, pero sin ser gomosa. Y, encima, se puede elegir en color rojo.

11.2.16

Prueba: bolígrafo Faber-Castell Poly Ball, un simplón "ballpoint pen" vestido de plata barata


Faber-Castell es una compañía de gran prestigio y es, además, una firma de rancio abolengo. El nombre proviene de familias nobles alemanas, que aún mantienen el control de la empresa. Sus útiles de escritura tienen todos ellos una gran calidad, incluso desde las gamas más bajas, lo sé por propia experiencia porque he probado varios de sus artículos, aunque en lápices no son precisamente mi debilidad, pero sí he de reconocer, aunque sus precios sean un poco más elevados que en el resto -aquí más que nada es cierto lo de que pagas la marca- que suelen ir acompañados de una gran calidad. Por lo tanto cuando compras sus productos, aunque sepas y notes que estás pagando algo más de dinero por ellos, también sabes que vas a obtener una calidad más alta, superior a la media, tanto de escritura, de en útiles de pintura, de dibujo... En todos los artículos en los que trabajan y de todas las temáticas en las que están presentes.

A esto hay que unir que sus productos de madera, como los lápices, suelen estar hechos a partir de bosques controlados por ellos mismos, por lo que es una madera que tiene garantizada su sostenibilidad, algo que no pueden decir otras muchas marcas.

8.2.16

Regala bolígrafos


Parafraseando a Guti y su "regala estilográficas", he decidido que mis dos próximos regalos tengan a los bolígrafos de protagonistas, más concretamente los bolígrafos de Inoxcrom.

Para una amiga a la que ya le había prometido uno elegí un colorido Inoxcrom 55 en su versión Fiesta, en su color preferido: el azul claro. Ha sido una suerte que los Fiesta posean este azul tan celeste, porque así se ajusta muy bien al público femenino.

5.2.16

El práctico portarrecambios de Inoxcrom que se convierte en bolígrafo


Debían de ser principios de los años ochenta cuando mi padre llegaba a casa algunas veces con recambios para su bolígrafo. Recuerdo que en ocasiones nos daba el recambio y, a veces, el recambio y el portarrecambio, y lo usábamos como un bolígrafo convencional. Inoxcrom tenía el acierto (y la genial idea) de comercializar el cilindro de plástico del portarrecambios en forma de caña o carcasa de bolígrafo. Así, ante una urgencia o si no tenías tu bolígrafo a mano, podías utilizar el portarrecambios como si fuera un boli, salvándote de la situación y propiciando la reutilización ya que podías emplearlo (como nuestro caso) como boli "de batalla" para tus hijos, o bolígrafo de emergencia.

Yo creía que eso había dejado de existir hacía mucho, de hecho ya ni me acordaba de estos portarrecambios. La mayoría de las veces que adquiero los recambios de Inoxcrom lo hago en centros comerciales, donde suelen venir en blísters (o blísteres) de un par de ellos. En las tiendas, además, Inoxcrom los vende sueltos, pero en un cilindro con un aspecto y embalaje mucho más cuidado y espectacular que el antiguo, pero eso sí, mucho menos útil.

1.2.16

Prueba: Inoxcrom 55, el bolígrafo insuperable en su gama


Con la intención de hacerle caso a Apolino Apolinos y su recomendación de una pluma estilográfica Inoxcrom, me acerqué al ECI para adquirir una. Por un lado tenía sentimientos enfrentados, porque las plumas estéticamente me gustan (y mucho) pero su roce con el papel y esa sensación de "rasgar" que tienen, de "arrastre" por el contacto con la punta en el papel me resultaba francamente incómoda. Además, recordaba los tiempos en los que escribía con estilográfica y cómo iba rompiendo una tras otra (se quedaban atascadas, la tinta no fluía adecuadamente, tenías que tener siempre la estilográfica en determinada posición...). No podía tampoco quitarme de la cabeza el gasto constante en cartuchos, consumía recarga tras recarga como si fuera una piraña, y muchos de ellos no conseguía que los exprimiese al máximo y tenía aún que tirarlos con algunos milímetros de carga.

Eso no es todo. Si el papel era de buena calidad no había problema, pero si era, como el que yo usaba, reciclado, ecológico o poroso, la punta de metal terminaba saturada de porquería y cada dos por tres tenía que detenerme a limpiarla, incluso había veces que era obligado "desdoblarla" porque con la presión de horas y horas escribiendo tendía a doblarse, y si eso ocurría, aunque fuese mínimamente, la comodidad de escritura descendía brutalmente.

29.1.16

Inoxcrom 77: la mala elección del día


Antes de nada decir que ya he encontrado un sustituto bastante "decente" (aunque lo que me habría gustado hubiera sido seguir con el Inoxcrom Toledo) como mi bolígrafo habitual. Espero hablaros pronto de él, pero de momento, y aprovechando que lo he podido probar, voy a dar mi opinión sobre el Inoxcrom 77 y lo que son, bajo mi punto de vista, sus pros y sus contras.

Tras preguntar en varias tiendas especializadas, en librerías, en volverme loco mirando y remirando modelos, acabé encontrando solamente el modelo Inoxcrom 77. Aunque prefería uno que tuviera el pulsador superior, y no que se moviera todo el cuerpo (que es la diferencia fundamental entre el Inoxcrom 55 y el Inoxcrom 77), decidí arriesgarme con el 77, en el cual se mueve todo el cuerpo superior al pulsar para extraer o introducir la punta del bolígrafo, mientras que en el Inoxcrom 55 solamente se pulsa la parte superior del bolígrafo, a un estilo más convencional.

15.1.16

Cuando las condiciones son verdaderamente duras, lo antiguo y probado no tiene rival


Ya os he dicho que muchos de los posts que hago los suelo realizar en el trayecto mientras voy y vengo a casa. Hacer eso, escribirlos, durante los meses de verano y primavera, o cuando hace buen tiempo, es una tarea bastante relajante, porque mientras la ciudad amanece delante de mí, o mientras voy viendo la ciudad revivir, el tráfico en las calles masificarse, los edificios despertarse, y los barrios cobrando vida y aumentando cada vez más y más su ajetreo, pues mientras voy viendo eso voy escribiendo en mi móvil (un Samsung con teclado qwerty) diferentes posts dedicados a diversas temáticas, muchas de ellas de Casio, pero otras veces temáticas variadas, reflexiones, opiniones y también anécdotas o experiencias que les puedan resultar útil a alguien.

Hacer eso en los meses de verano, como he dicho, en los meses durante los cuales hace buen tiempo, es un trabajo bastante agradable. Sin embargo en estos meses de ahora, en pleno invierno, cuando llueve sin cesar, cuando la gente en sus casas aprovecha hasta el último minuto para salir de sus camas y empezar a moverse, cuando la lluvia cae incesantemente y hace un frío atroz, realizar esos posts que antes resultaban tan agradables pasa a ser una tarea realmente molesta. Una de las razones es que las manos se te congelan de frío cuando las sacas de tus bolsillos para escribir una frase en el móvil, y si llevas guantes, como algunas veces lo he intentado, es imposible escribir con ellos: pulsas una letra y te salen dos, y para terminar un párrafo que un día normal y tranquilo de verano tardas medio minuto, pues llegas a invertir dos minutos peleando con el móvil. Por lo tanto es una tarea tediosa y desagradable.