
Es curioso y llamativo -supongo que no tengo remedio-, pero con los bolígrafos me ha ocurrido lo mismo que con los relojes de Casio: mucho buscar y rebuscar, probar y volver a probar, que si cajas macizas, que si titanio, que si acero, que si armis sólidos y resistentes, que si uno y que si otro, y al final solo acabé satisfecho con el más sencillo y ligero que encontré, el de siempre, el más humilde: el F-24. Con los bolígrafos otro tanto de lo mismo: que si cuerpo de acero, que si tinta gel, que si marcas elitistas... Y al final volví a recuperar uno de los bolígrafos con el que me sentía más contento y a gusto, y con el que escribí ríos y ríos de letras (y de tinta), que no es ni más ni menos que el archiconocido Inoxcrom Rocky realizado íntegra y totalmente en resina. Y es que siempre acabo en lo mismo: si no puedes llegar a un titanio, no pierdas el tiempo y elije uno de resina. Ya lo conté en su día en Zona Casio: la resina es "el titanio de los pobres", y aunque habitualmente es denostada y tiene muchas limitaciones (lo reconozco, y muchas veces he sido su primer crítico), a la hora de la verdad por precio y por ligereza no tiene rival. Sí, claro, está el aluminio, pero la resina es inerte y el aluminio no. Y además, los bolígrafos con cuerpo de aluminio son tanto o más elitistas que los de cuerpo de titanio, así que casi mejor en ese caso invertir un poco más y adquirir uno que sea completamente en titanio.
El acero me encanta, de hecho en bicicletas ya he dicho que el CrMo es uno de mis materiales preferidos, pero si puedo elegir entre el acero y la ligereza de la resina, siempre que me sea posible elegiré la resina. Además, los Inoxcrom Rocky cumplen a la perfección varios de los requisitos que buscaba en el sustituto del Inoxcrom Toledo: pasar desapercibidos, disponer de recambios tipo Parker, pulsador en la parte superior, y con zona de agarre gruesa y ergonómica, pero sin ser gomosa. Y, encima, se puede elegir en color rojo.