
Los calendarios de bolsillo ya prácticamente ni se utilizan. Es otro de esos artículos que está desapareciendo con la llegada de smartphones. De hecho, para hacerme con algunos este año me ha costado bastante, ya casi ningún comercio los edita (cuando antes era uno de esos pequeños pero bonitos detalles navideños que siempre te daban en las tiendas de barrio, con tus compras). Cuando le comenté a un amigo que si quería algunos, me dijo que con su teléfono tenía suficiente, que ya no necesitaba otras cosas (curiosamente, las amigas a las que les pregunté lo mismo todas me dijeron que sí y quedaron bastante agradecidas).
La verdad es que yo sí lo utilizo, y aunque también es cierto que consulto el calendario en el móvil, lo uno no quita a lo otro y son perfectamente compatibles. En primer lugar, porque me gusta poder consultarlo cuando quiera sin encender ninguna "pantallita". En segundo lugar, porque lo uso de marcapáginas en la agenda. Es cierto que la agenda ya tiene un calendario incorporado, pero mientras estás escribiendo es más cómodo poder coger el calendario de bolsillo y mirar cualquier cosa, en lugar de voltear las páginas de la agenda hasta el principio.