
Siempre me han gustado los editores HTML de tipo WYSIWYG, aunque confieso que mis primeras páginas web las hacía con el Arachnophilia, un editor que tiene más años ya que Matusalén. Mi preferido en WYSIWYG era el editor que podías encontrar con la suite del Netscape, el fantástico Composer. Sin embargo el problema del Composer era que no trabajaba (ni trabaja) bien con archivos grandes, y que si incorporas muchas imágenes a tu página, misteriosamente las acabará perdiendo (debe ser algo con la gestión de memoria que jamás corrigieron, centrados como estaban en el Netscape y en la competición acérrima que mantenían con Microsoft Explorer).
De modo que dejé el Composer y me pasé a Visual Page, de Symantec, un estupendo editor HTML y con capacidad para trabajar en modo código pero que, sin embargo, no pasó de la versión 2.0. El problema que tenía con el Visual Page, y que me impedía usarlo, era que en mitad del trabajo era muy propenso a producir excepciones y cerrarse.