
El suicidio es una de las primeras causas de muerte en el mundo moderno, tanto que los expertos ya hablan de cifras que convierten a esta desgracia en epidemia. Incluso existe una especie de pacto para que los medios de comunicación hablen lo menos posible de ello, según argumentan algunos se puede crear el "efecto llamada" y con ello aumentar esas escandalosas cifras aún más.
El "quitarse de enmedio", "acabar con todo y está", "terminar con ésto de un plumazo" es una decisión extrema y perentoria que toman cada vez más personas. Destrozados física y anímicamente por una enfermedad, acuciados por problemas de todo tipo, sin trabajo, sin futuro, con poca (o ninguna) salud, sin poder pagar deudas y/o tratamientos y, encima, dándoles la espalda la sociedad, amigos, vecinos y parientes o familiares más cercanos, muchos se obsesionan tanto que solo ven salida en el suicidio.