
Antes de la generalización del Bluetooth, cuando existían tantos problemas de interferencias con los sistemas de radio militares, Nokia adoptó una solución intermedia para compartir información entre teléfonos móviles: eran los puertos infrarrojos.
Nokia no fue el primero en hacer uso de esa tecnología con fines de entretenimiento, ya a principios de los noventa lo había hecho Casio en algunas de sus agendas electrónicas, que permitían transferir datos entre varios dispositivos sin conexiones físicas, creando una auténtica "red inalámbrica".




