27.12.16

De desagradecidos está el mundo lleno (e Internet no digamos)


Empiezo diciendo una vez más y repitiendo y recalcando que me agrada que nadie lea este blog. Bueno, que nadie lo lea no, más exactamente que lo lean las personas que disfrutan con él y lo estiman y, las demás, pues si prefieren leer la revista "¡Hola!" por mí perfecto. Que les den su dinero a multinacionales del morbo, allá cada uno con su conciencia. Y que les cunda.

A estas alturas de mi vida no persigo los aplausos de nadie, y no necesito que nadie alabe mi trabajo. Es más, creo que las buenas palabras que alguien pueda decirme no son solo inmerecidas, sino inexactas.




Pero me causa un cierto desagrado, una cierta pena y hasta una cierta tristeza, comprobar cómo es de injusta la gente, por lo general. Entiendo que la mayoría no tenemos tiempo para nada, que vamos deprisa y corriendo a todos lados y que cuando adquirimos una revista o un libro, con el dinero que hemos dado a sus periodistas o al autor al adquirirlo es suficiente. Pero a ver si nos entra a todos en la cabeza de una vez que Internet es diferente. En Internet la mayoría de contenidos de blogs personales, o de blogs de aficionados como ZonaCasio, son totalmente altruistas. Pero sin embargo aquí cada uno entra, "recoge lo que le interesa" y adiós muy buenas; "si te he visto no me acuerdo". Si escriben al autor de un blog, de un artículo, o de un reportaje, la mayoría de las veces es para dejar en evidencia su propia frustración.

Yo amo las críticas, quisiera que se me criticase más (por desgracia, no se si por educación o por respeto, muy pocos me critican, y no es porque no tenga fallos, porque tengo muchos -y lo sé-) pero ni eso.

La gente, los internautas en general, son muy desagradecidos. Y eso trae consigo la desilusión de muchas personas que, a la larga, esos contenidos con los que disfrutas tanto hoy puede hacer que mañana ya no estén.

Os digo todo esto porque estoy realmente apenado. Hace un tiempo una amiga abrió un blog para ayudar a los extranjeros que querían establecerse en otros países europeos, en donde aportaba mucha información, cómo hacer las gestiones, dónde ir, consejos muy valiosos de todo tipo que, si no estás en ese país o no has vivido allí, nos costaría mucho (y muchas penurias) aprenderlos. Al principio sí, algunas personas les daban las gracias, e incluso llegó a salir en varios medios periodísticos. Pero luego, poco a poco, la gente entraba, consultaba lo que quería, y se piraba. Como si fuera una "barra libre virtual".

Bien, pues esta chica acabó abandonando el blog. No solo me decía que ya no le incentivaba escribir, sino que para qué iba a hacerlo si luego nadie se lo agradecía. Que se pasaba horas ante el ordenador para escribir reportajes muy buenos, lleno de información, trucos y consejos, y la gente entraba asiduamente, varios cientos de visitas al día, y no le dejaban ni un mísero gracias. Un "gracias por tu tiempo", un "esta entrada me ha servido", o una aportación que, a su vez, pudiera ayudar a más personas porque esto es así: es una cadena que debería continuar en todos los demás, en todos nosotros.


No sé, será que la gente entra en Facebook y con poner una foto de su cena de Nochebuena piensa que ya ha hecho bastante, o cree que con eso compensa todo lo demás. O que creen que los que aportan material gratuito -aportamos-, ya tenemos bastante con respirar y seguir viviendo, que no nos merecemos más.

Repito que no lo digo por mí, y repito que no me gusta hacerlo, pero el caso de esta blogger me ha hecho reflexionar. Y pondré un claro ejemplo: durante dos días estuve realizando el relato de Navidad para poder colgarlo en esta época de fin de año. Me pareció un buen detalle el ofrecer ese relato para las personas que, o bien se sentían solas en estas fechas, o con algo más de tiempo libre podían disfrutar (o entretenerse al menos) con un material de lectura muy propio de la época navideña. Algunos relatos no me salen como yo quiero, o tienen detalles que luego, al verlos publicados, siempre dices: esto lo pondría de esta forma, o de esta otra... O no debería haber llevado al personaje a esta situación o a esta otra. Es una penuria, porque os confieso que soy muy inconformista conmigo mismo y nunca veo un post o un relato perfecto.

Pero sin embargo en el relato basado en el cuento de Charles Dickens no ocurrió nada de eso. Tenía las inquietudes desde hace tiempo de conseguir entretejer un relato así, con esa leve atmósfera de misterio y de nostalgia que impregnaba Dickens, así que en lugar de pasarme la noche de Navidad viendo la tele, viendo películas, alternando por baretos o bebiendo (o lo que fuera), me la pasé escribiendo. Y, cuando terminé con los dedos doloridos y agotado de sacar de mi mente todo lo que podía dar de mí -será poco o mucho, pero era lo máximo-, realmente me sentí contento. Creo que logré estar a la altura de un homenaje a Dickens, y por eso quería exigirme mucho más. Pero cuando lo concluí, suspiré aliviado.


Y es que no era fácil ni sencillo: el relato debía ser corto, debía condensar toda la novela de Dickens y, encima, mezclarla con tres personajes tan definidos y complejos como son las hermanas Sjoberg, manteniendo en cada una de ellas su marcada personalidad (para no parecer que simplemente era una adaptación frívola y simplona de Dickens). Tenía que tener elementos diferenciadores, que se adaptasen a la trama de El Imperio, o sea: que siguiera el hilo de esa serie de relatos. Así, si os fijais, los fantasmas son mujeres, y la co-protagonista y objeto del relato (Kajsa, la secretaria de Astrid) también es mujer. Es un relato de Navidad femenino, con gran carga emotiva, huyendo de los estereotipos masculinos donde todo lo hace el hombre, donde él lleva la voz cantante, el dinero y el poder. No. En mi relato las protagonistas principales son ellas. Son todas mujeres.

Vale. El relato lo leyeron ayer más de cien personas (bastantes más). Puede que a una gran mayoría no le gustase, otros no lo entendiesen, y a otros les diera simplemente igual. Pero de tantas lecturas supongo, quiero pensar, que al menos un dos o un tres por ciento les haya gustado. Pero ni un mísero gracias en un comentario. No estoy hablando de Guti, o de Apolino, que todos los que visitáis este blog conocéis perfectamente en sus intervenciones, ni de algunos otros que -os entiendo perfectamente, a mí también me pasa- vuestro sistema (el móvil, o el ordenador) no os deja comentar, porque Blogger es bastante penoso a la hora de facilitar introducir comentarios. Ni de algunos otros que -también lo habéis dicho, y os entiendo, no va contra vosotros este post- que habéis confesado que no os agrada dejar comentarios. Lo entiendo. Pero lo que me parece muy fuerte es que tanta gente lea un post, y tanta gente sea tan insensible como para no dejarle ni un mísero "gracias" al autor. Esto que voy a decir es fuerte, probablemente no lo leáis en otros sitios y nadie lo ponga, pero yo lo digo: ¡pero vamos a ver, coño, que no has tenido que pagar ni un céntimo para adquirir ese relato, que alguien se ha pasado un día para sacar fotos de un belén, que ha estado corrigiendo durante horas un texto, que ha estado molestándose para ofrecerlo solo para tu entretenimiento! ¡Un poco de respeto, joder!

¿Entendéis ahora por qué siento siempre irrefrenables deseos de poner mis blogs privados? No lo voy a hacer -no quiero hacerlo, no va con mi forma de ser-, pero entiendo a la gente que sí lo hace, o que cierra su blog, o que lo deja abandonado. La entiendo perfectamente. Y entiendo cuando se cansan y dicen: "¡Anda y que se pudran! ¡Si quieren información y consejos de un país, que se vayan a la Wikipedia!".

Por cierto, en la Wikipedia estuve, y lo dejé. Añadía entradas, corregía otras, otras las mejoraba... Hasta que uno de sus responsables, un chico que vivía en Suiza y que estaba encargado de los voluntarios de España, empezaba a exigirme cosas totalmente kafkianas. Luego veía cómo ellos ponían sus banners y sacaban por los datos que yo aportaba y artículos que les escribía, muchos miles de dólares. Así que les dije: "¿Me has visto cara de tonto, chaval?". Eran tiempos donde no se podía editar contenido si no tenías una cuenta, y claro, la gente acabó hasta el gorro y como se les fueron todos, tuvieron que terminar haciendo lo que hacen ahora: que cualquiera puede editar contenido.


Y con los blogs puede que acabe pasando lo mismo. Al final la gente se cansará y, como mi amiga, como yo en la Wikipedia, acabaremos diciendo: "¿Me has visto cara de tonto, chaval?". Y cerraremos el grifo. Y luego quien quiera ir a aconsejarse buscando información variada, que se compre una enciclopedia en fascículos, que son bonitas y vienen a todo color (y así, de paso, da trabajo a vendedores de puerta en puerta). Quien quiera leer relatos, que baje a la librería y desembolse su buen dinero por el de algún escritorcillo famosete por ahí. Y quien busque consejos para viajar por el mundo, que compre una guía de viajes y que cruce los dedos. Eso tendremos, porque eso nos habremos buscado. ¿Quieres eso? Tú verás.

De manera que la próxima vez que entres a un blog, aunque su autor escriba como el culo, y aunque su temática no te importe una mierda, ¡comenta, joder, comenta! Porque, ¿sabes? No conoces la vida de ese autor. Igual su blog, su página en Facebook o su cuenta de Twitter o su video-blog en Youtube es lo que le motiva a levantarse cada mañana. Y si a ti te sirve y le consultas, sea su Facebook, su página de vídeos, su Twitter o su blog, para informarte o para pasar el rato, pues deberías agradecérselo. Para dejar tu odio y rencor ya ves la tele, ya vas al fútbol y pagas tu buena entrada -que son caras, por cierto, y bastante-, o ya compras periódicos o revistas. Y a esos, como les pagas, pues a esos sí, a esos puedes dejarles todo el mal humor que te apetezca, o puedes pasar de ellos e ignorarlos completamente, porque les va en el sueldo. Pero a nosotros, que no vivimos de esto, no.

Y es que tu comentario podría haber salvado un blog. Al menos, podría haber salvado el de mi amiga. Que un blog cierre porque se canse su autor, vale. Pero que cierre por la desgana y el pasotismo de quienes lo visitan y hacen uso de él, hasta el punto de llevar a que su autora se sienta menospreciada, es muy, pero que muy triste.

| Redacción: Bianamaran.blogspot.com

4 comentarios :

  1. Claro. Si no te gusta lo que lees no cuedta nada decir que no estás de acuerdo.

    En mi caso pasa igual. Y la mayoría de los que comentan o contactan es para pedir o preguntar algo. O sea nuevamente por interés.

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  2. Sí, como si trabajes para ellos o te ilusionase y te diera un gran placer buscar en Google la info que a ellos no les apetece buscar :D

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  3. La gente entra a los Blog a comerse su tapita informativa, dale la información licuada y no les pidas más, a menos que las entradas del Blog vengan amenizadas y acompañadas de opiniones polémicas, entonces es cuando sale la bilis y el Trolls que muchos llevan dentro, pero de no ser así la mayoría no da ni las gracias, se toman su bocadito informativo del día cual barra de bar y adiós muy buenas.


    Los tiempos donde te pegabas la comilona padre leyendo los Blogs se han acabado, ahora estamos en la era de la nueva cocina informativa, todo rapidito y salir tirando leches, a este paso pocos Blogs van a quedar, eso si antes las zarpas del poder no le acaban metiendo mano a los Blog para controlar la información con las tonterías de las noticias falsas, y terminen haciendo una limpia que ríete de los chorros del oro.


    Por lo demás que podemos esperar de una sociedad que premia a los ganadores y que fomenta la individualidad, pues eso, gente caprichosa que escucha solo lo que quieren oír, así que no te hagas más sangre Bianamaran y da gracias de que encima no te arreen.

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  4. Comento que no se hace fácil enviar comentarios si no tienes cuenta, pero de igual manera lo voy a tener muy presente para comentar más. Por cierto he estado averiguando cómo leer blogs por medio de Kindle, por ahora solo lo estoy haciendo con una extensión de Android que envía el texto como si fuera un documento, lo bueno es que se ve muy bien y fácil de leer, lo malo que no se pueden ver los comentarios ni comentar. Pero estoy revisando otras opciones, para aprovechar mekor el dispositivo que aunque tiene sus limitaciones me parece una maravilla.

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