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26.8.16

Lo que más me molesta de las calculadoras modernas respecto a las antiguas


Recuerdo cuando hace unos años llevaba conmigo un smartphone. Creo que no me duró ni una semana ese móvil. Cuando lo encendía, tenía que esperar tres o cuatro minutos a la carga completa del sistema operativo, y cuando quería recurrir a cosas como su cámara de fotos o de vídeo, tenía que mantenerme un rato esperando a que ésta estuviese activa y operativa.

Admito que soy de la tecnología antigua. No me refiero a la tecnología mecánica, sino a la tecnología digital de los ochenta y principios de los noventa, aquella programada en ensamblador, aquella súper eficiente, que casi no hacía uso de librerías (y si lo hacía también eran muy eficientes), ni intérpretes, ni máquinas de pseudocódigos ni código interpretado.

6.2.16

La Casio fx-82SP X Classwiz en mis manos


La historia de Casio va intrínsicamente ligada a la historia de las calculadoras. Sus inicios en electrónica fueron precisamente con eso, con calculadoras, siendo innovadores en miniaturización y los primeros en presentar una calculadora que podría considerarse "portable", ya que por aquellos años cuarenta y cincuenta las calculadoras ocupaban habitaciones enteras y no podían, ni mucho menos, trasladarse de un lugar a otro. Pero la principal virtud de su calculadora era que estaba operada eléctricamente. Innovación que repetirían luego en los primeros años setenta, al lanzar comercialmente una de las primeras calculadoras de bolsillo, la Casio Mini, que tenía el tamaño más o menos de un aparato de radio compacto de la época.

La electrónica en las calculadoras, su miniaturización y tecnología fue fundamental para sentar las bases de los dispositivos de cálculo posteriores, los ordenadores, y de la circuitería y tecnología de visualización LCD, cuyos representantes más destacados son los relojes digitales.