
La nueva funcionalidad de Amazon Kindle para auto-edición aporta una atractiva característica: la posibilidad de que publiquemos nuestro libro también en papel (tapa blanda). Por lo general, los formatos elegidos para que incorporemos el texto del libro (su contenido) trabajan muy bien y sin ningún problema, pero la dificultad surge cuando queremos poner la portada.
Kindle nos da dos opciones: o usar un configurador, o subir nuestra propia portada. El problema del configurador es que trabaja muy mal, da muchos errores y si quieres personalizar colores o aspectos de la portada es un quebradero de cabeza, a lo que hay que añadir que, a la hora de compilar todo el trabajo, la mayoría de las veces falla. Esto quiere decir que uno puede estar pasándose una mañana entera haciendo filigranas con su "portadita" y cuidando hasta el último detalle, y cuando llega el momento de la verdad se encuentra con un desastre y con que todo su trabajo se ha perdido.