
Durante estas últimas semanas he estado preparándome para unas oposiciones, no para obtener plaza, que sé que eso es materialmente imposible con los miles de aspirantes que hay, sino para poder al menos optar a entrar en la bolsa de trabajo y, en un "futurible futuro" poder tener la remota posibilidad de acceder como interino.
No son las primeras oposiciones que hago, de hecho ya llevo dos aprobadas (una de ellas para Hacienda, y por algún archivo debo estar perdido), y aunque en este caso el temario no era tan soporífero como en otras, admito que cada vez tengo más problemas con algo: cada vez tengo más problemas para tragarme "el panfleto" en que se ha convertido la Constitución.