
Seguramente muchos recordaréis que hace un tiempo conseguí el bolígrafo que había estado usando de adolescente, durante algunos años. El bolígrafo en sí no era problema, ya que era un clásico Rocky de Inoxcrom relativamente fácil de encontrar. El inconveniente es que esta era una edición especial Graffiti que tuvo una distribución más limitada (y unas unidades más limitadas, también).
Finalmente pude dar con una simpática chica portuguesa que lo había conservado en estado NOS (nunca lo había utilizado). Más aún: tenía el conjunto completo (bolígrafo y estilográfica), y aunque al principio pedía por ellos un precio que yo no podía pagar, finalmente tuvo la gentileza de rebajármelo un poquito.
