
A pesar de que el titanio es un material ampliamente utilizado en relojería, su uso en joyería no está tan extendido y suelen ser muy pocas las piezas que se pueden encontrar hechas con este metal. Desde hace mucho tiempo tenía muchas ganas de llevar una cruz de titanio como colgante, pero tras mucho buscar ninguna de las que encontré me satisfacía: las que no eran muy caras tenían formas rebuscadas, o eran muy pequeñas o eran pintadas.
Yo quería una cruz simple, sencilla, sin dibujo alguno ni imagen, y plana, porque quería grabar en ella el nombre de mi hermana. Ni muy pequeña, pero con un tamaño tampoco grande, lo perfecto eran unos 2 cms de altura, porque permitía ponerle el grabado bastante grande pero sin resultar ostentoso, y además, así me daba la oportunidad de poder lucirla por fuera o llevarla por dentro de la ropa. No quería una cruz perfecta, de hecho cuanto más humilde y sencilla mejor.
