
La llegada del verano no es buena época para la bici. No me estoy refiriendo a que sea porque se usen más y porque estos vehículos "sufran más", sino porque son los meses donde -obviamente -más bicicletas se roban. Una buena estrategia para intentar mantener a los "amigos de lo ajeno" fuera de nuestra bici, aparte de dejarla en sitios seguros etc., es intentar que, al menos en apariencia, la bici no les resulte muy "agradable a la vista". O sea: que no les compense demasiado el riesgo de hurtarla con el valor de la bici, por ser ésta muy "cochambrosa".
Y para eso una solución puede ser "envejecerla" nosotros, simular no solo que está deteriorada, sino incluso oxidada.




