
Cuarenta y dos packs, nada más y nada menos, que he ido realizando hasta ahora para la WriterMachine. Lo cierto es que no pensaba que llegaría a tal volumen, pero es que en la WriterMachine se combinan dos aspectos que me gustan bastante: el diseño, y la programación.
No voy a caer en la vanidad de decir que el diseño de los packs sean la octava maravilla del mundo, pero a mí me gustan, cumplen bastante bien su función y, además, tienen algo importante: su diseño permite que los pueda hacer más o menos rápido. Si no se complican demasiado puedo tener acabado uno en media hora (o un poquito más). Lo cual, para una interfaz gráfica de usuario, es bastante meritorio.



