
Hace bastantes años (dentro de un momento diré la fecha), en una emisora de radio ahora desaparecida que solía escuchar muy a menudo -bueno, por no decir siempre que encendía la radio, que era eso: muy habitualmente, varias veces al día-, uno de los locutores salía leyendo esta carta que a continuación os transcribo.
Por aquellas fechas yo escuchaba la radio mientras entrenaba, y los programas en esa emisora solían repetirlos algunos días, para llenar de contenido la programación o cubrir huecos. El radio-cassette donde escuchaba esta emisora era un Philips de la familia D7180, con un práctico botón en rosa que activaba automáticamente la grabación (de la radio o del micrófono). Era un robusto radiocasette que aguantaba carros y carretas, y que estuvo a mi lado durante muchos años sufriendo todo tipo de maltratos (era muy habitual verlo por la calle a últimos de los ochenta).
