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30.9.17

Hay que tener estómago a veces para escribir


A veces es muy duro ponerse a escribir de temas triviales, como si tal cosa. Cuando ves la realidad, y que parece que no le importa a nadie ni para nadie, se hace muy duro y a uno le surgen muchos interrogantes.

Os explicaré. Muchas veces, entrada la noche, regreso de una ermita que a veces suelo visitar, a las afueras. Hoy he hecho ese paseo lloviendo, y mientras caminaba me encuentro con escenas habituales que se suelen ver cada día: un hombre viviendo en un coche, en un aparcamiento. Un chico joven, que suele refugiarse en un cajero, con cartones, para pasar la noche. Un anciano, que salta la valla enrejada de un portal para dormir en un rincón rodeado de botellas de alcohol para olvidar sus problemas. Y una chica, con un saco de dormir, tosiendo acurrucada en las puertas de una iglesia, a esas horas, obviamente, ya cerrada.

21.3.17

Ya soy "oficialmente" pobre (o más que pobre...)


"Pobre" no es solamente una palabra, un término que a veces usamos bastante a la ligera para definir alguna condición o destino desacertado ("pobre televisor", "pobre auto",) sino, para muchas personas, es una agria realidad palpable y diaria. No se si muchos lo sabréis -supongo que sí, porque es bastante conocido- que, cuando estás a punto de "salirte" de la sociedad y convertirte en algo así como en un "paria", hay un reconocimiento oficial para tal condición. Se denomina Certificado de Riesgo de Exclusión Social. Un nombre larguísimo (y muy incómodo, la verdad) que aún así no refleja claramente todo lo que lleva detrás y lo que implica que te lo den. Aquí os muestro el mío.

Este certificado más o menos confirma que estás a punto de quedarte al margen de la sociedad, fuera de ella, con todas sus consecuencias.

11.1.17

Una obra de misericordia para comprar un milagro


No se si es por mi aspecto grunge, o porque mi rostro inspire confianza (o compasión, a saber), lo cierto es que a veces se llegan a mí personas con las intenciones más insospechadas. Por supuesto, también policías pidiéndome el DNI, pero ese es otro cantar.

Esta misma mañana viví una situación de esas. Entraba yo a la parroquia para hablar con un sacerdote, cuando al no verle decidí esperar en los bancos, y aproveché para orar. He aquí que se acerca una señora, de unos sesenta y pico años (no más), y me pregunta si conocía a alguien que no tuviera dónde vivir, para ofrecerle su piso. Me quedé a cuadros, sin poder reaccionar, como cuando te preguntas: "¿realmente ésto me está ocurriendo a mí?". La primera reacción que sentí fue la de alzar mi mano y decirle: "¡yo, yo!". Pero me contuve, me dije: "espera, espera, no te dejes llevar por la emoción que ya tienes unos años como para creer en fantasías".

7.1.17

Toni les escribe a sus padres


Hace bastantes años (dentro de un momento diré la fecha), en una emisora de radio ahora desaparecida que solía escuchar muy a menudo -bueno, por no decir siempre que encendía la radio, que era eso: muy habitualmente, varias veces al día-, uno de los locutores salía leyendo esta carta que a continuación os transcribo.

Por aquellas fechas yo escuchaba la radio mientras entrenaba, y los programas en esa emisora solían repetirlos algunos días, para llenar de contenido la programación o cubrir huecos. El radio-cassette donde escuchaba esta emisora era un Philips de la familia D7180, con un práctico botón en rosa que activaba automáticamente la grabación (de la radio o del micrófono). Era un robusto radiocasette que aguantaba carros y carretas, y que estuvo a mi lado durante muchos años sufriendo todo tipo de maltratos (era muy habitual verlo por la calle a últimos de los ochenta).

1.9.16

Mi preciosa amiga


Recuerdo con cariño a mi amiga Jade. Todos la conocíamos por ese nombre, aunque en realidad su nombre real era otro. Ella sí tenía problemas para conectarse a internet o para coger un ordenador y, aún así, solía siempre lograr estar online. Tenía sus recursos, y la verdad que sabía aprovecharlos, unidos a su inteligencia. Por desgracia eso servía de poco ante lo mucho que la azotaba y la masacraba la vida.

Cuando la conocí ella tenía veintipocos años, aún estaba en esa edad donde las chicas comienzan a deslumbrarse con su propio cuerpo, y recuerdo que compartía con algunos de sus amigos más cercanos fotos que se hacía con el móvil mostrando sus exuberantes, mareantes y sublimes curvas de mujer.

21.2.16

Esto sí es Ley de Transparencia, y lo demás son historias


Cuando falleció mi madre algunos de mis hermanos no se quedaron en un situación demasiado agradable, hasta tal punto que se llegaron a ver obligados a tener que solicitar ayuda a los servicios sociales para poder hacer frente a los gastos básicos como es la luz, el agua, y demás.

No es que tuvieran altas facturas, más bien al contrario, pero ni aún así podían hacerles frente.

En los servicios sociales tras llevarles una montaña de papeles, una auténtica brutalidad de burocracia, de todos los organismos públicos habidos y por haber con el fin de asegurarse -según los asistentes sociales- que lo dicho sobre su situación era tal como mis hermanos lo describían, y tras esperar varios meses en la cuerda floja, finalmente les llegó concedida la ayuda.

16.2.16

Economía de escala (o por qué las bombillas que fabricamos aquí se venden en China)


Tengo un amigo que posee un taller, en el cual se dedica a la construcción y montaje de diferentes elementos arquitectónicos para servir de decoración y utilería. Él siempre defiende los productos de origen español y a los proveedores españoles, e intenta adquirir las piezas que él no puede construir, así como las piezas accesorias, siempre en proveedores regionales y, de no ser posible, en proveedores nacionales. De esta forma intenta proteger no solamente el producto español, sino el trabajo hecho por mano nacional.

Pero hace unas semanas, mientras conversábamos me decía que estaba intentando encontrar unas piezas para uno de sus modelos que no encontraba por ningún sitio, y que él creía que quizá incluso ni se producirían cosas como la que buscaba. Me comentaba que estaba sopesando el producir esas piezas él mismo, aunque eso le fuese mucho más caro. Las piezas que él pensaba producir serían de aluminio y para ello tendría que adquirir grandes listones de ese metal. Luego, a otro proveedor, encargarle cortarlos a determinadas medidas y con determinadas formas, y hacer finalmente él mismo la terminación y el acabado.

24.1.16

El centro de detención (o lo que hay detrás de la vida que vives)


En estas últimas fechas he oído a mucha gente cercana a mí eso de: "es mejor ponerse a robar, vas a la cárcel pero al menos te dan comida y un techo", o: "estoy pensando en atracar en algún lado y que me metan en la cárcel, al menos luego salgo con la paga del paro", entre muchas otras cosas. La verdad es que casi nunca les respondo porque, en ocasiones, me encuentro tan bajo de moral que llego a pensar así.

Sin embargo, por desgracia, ni las cárceles son tan bondadosas ni la policía tan estupenda. Normalmente las primeras son un nido de serpientes, y los segundos altivos y engreídos, como si tuvieran el mundo a sus pies y la ley en sus manos.