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12.2.17

Cómo cambia tu forma de ser (y hasta de pensar) un simple medicamento


Por cuestiones de salud tengo que tomar distintos medicamentos, entre ellos algún corticosteroide con efectos secundarios bastante llamativos.

El caso es que, como medicamento, me va genial, pero me resulta llamativo cómo algo que nos tomamos afecta tan profundamente hasta nuestra forma de ser. Y es que uno de los efectos secundarios de este medicamento es que, cada cierto tiempo, te envuelve en una paranoia bastante singular. Te hace estar preocupado, aunque busques y rebusques en tu mente el sentido de ese estrés o de dónde emerge tal preocupación; te hace soñar pesadillas incongruentes (por ejemplo, te despiertas creyendo que te vas a estrellar en un avión, o cualquier cosa parecida), y el defecto más "latoso" es que la ansiedad llega a tanto que te impide mantener una conversación normal porque, en medio de ella, se te ocurre quedarte en blanco o empiezas a decir cosas sin sentido. Así que cuando tengo esos episodios dejo de tomarlo hasta volver "a la normalidad" y sentirme de nuevo yo mismo.

6.2.17

Leotron cambia su envasado para incluir ingredientes que antes no especificaba


Es común entre muchos fabricantes de productos alimenticios no especificar todos los ingredientes de su formulación. Aunque por ley están obligados a ello, siempre encuentran un resquicio más o menos legal por el cual escabullirse (muy poco porcentaje de ese ingrediente, mezclarlo con otros y nombrarlo genéricamente, en lugar de poner su nombre común, poner un nombre en latín o científico para que no se entienda o no resulte familiar, o simplemente ignorarlo y saltarse la ley a la torera).

Más grave aún es cuando esto lo hace una compañía farmacéutica, como en este caso Leotron, de la multinacional Angelini. Y es que hasta ahora, en algunos de sus productos ignoraban determinados ingredientes que incluían, no informando al consumidor de los mismos.

13.12.16

Un inhalador genérico para asmáticos, con un carcinógeno en su composición


Desde que era muy pequeño soy asmático, y aunque durante años lo pasé realmente mal, con crisis bastante graves, a día de hoy el asma lo tengo bastante controlado. Ello es debido gracias a la aparición de los corticosteroides, especialmente de aquellos de absorción lenta, que posibilitan que la crisis, de tenerlas, sean menos graves y que continuamente estén en tu torrente sanguíneo sustancias que facilitan la broncoventilación.

Antes no era así, y los asmáticos una de las pocas soluciones que tenían era agentes tan agresivos como el Ipradol (hexoprenaline), que se recetaba en inhaladores (creo que ahora esa formulación ha desaparecido).

14.6.16

Complementos alimenticios para las defensas


Aunque con una buena alimentación no deberíamos tener problema alguno con nuestro sistema inmunitario, en ciertos momentos o etapas a veces es bastante acertado contribuir con un complemento, por ejemplo en épocas especiales de estrés, exámenes o en etapas durante el invierno. En el mercado existen infinidad de estos productos (algunos incluso se venden en supermercados), pero muchos de ellos, aparte de un aporte energético más o menos significativo a base de glucosa y/o edulcurantes, tienen una efectividad más que dudosa.

Por todo ello, y tanto por su cómoda presentación (en comprimidos efervescentes o sobres) como en su formulación (a base de vitamina C y zinc, dos principios activos que tienen demostrada científicamente su eficacia) dos de los productos más útiles y acertados que podemos adquirir -en farmacias, dicho sea de paso- son los Redoxon, de la casa alemana Bayer, y Leotron de la casa Angelini.

21.12.15

Las farmacias ponen a los medicamentos el precio que les apetezca (¿no lo sabías?)


Me he asustado porque, toda alterada, me ha contado una amiga que acababa de descubrir que los medicamentos y productos en la farmacia varían de precio ostensiblemente según acudas a unas o a otras. Al parecer, ella creía que los precios en este tipo de establecimientos estaban fijados por ley. Se quedó de piedra cuando vio que sí, estaban regulados por ley, pero por otra "ley": por la ley del albedrío del comerciante.

Es como los recambios o componentes de una bicicleta: en algunas tiendas puedes adquirirlos casi a la mitad de su precio, lo que nos da una idea del enorme porcentaje de beneficios que este tipo de tenderos se llevan. Obviamente, no es lo mismo que compres unas manetas o unas zapatas infladas de precio, a adquirir un medicamento, y de ahí el escándalo de mi amiga.