
Un amigo que ha estado un tiempo visitando a su hermana en Suiza (se fue allí a trabajar), me iba contando esta mañana algunas de las cosas que tienen las empresas de esos sitios, y el cambio brutal que supone conocer cómo trabajan en esos países (y también en los nórdicos) y las formas de hacerlo en España. Me ponía el ejemplo de una factoría en donde, si la línea de producción se detenía (por ejemplo, por una avería) el personal tenía orden de salir de su puesto de trabajo y, mientras lo reparaban, acudir a los talleres para formar a los aprendices. Me decía este chico que si eso ocurre en su puesto de trabajo lo que harían es empezar a formarse los típicos "corrillos", pasar el tiempo mirando al techo y acabar todos en el bar aprovechando para tomarse un café.
En efecto, el cambio de filosofía y la forma de trabajo -por lo general- en España, si la comparamos con la eficiencia y la disciplina de países como Suiza, Noruega, Finlandia, e incluso Alemania, es brutal.