
En realidad fue el primer BMW concebido desde sus orígenes como totalmente eléctrico, dentro de la marca bávara, pero no fue el primer BMW con este tipo de tecnología, puesto que ya en 1972 BMW había preparado varios de sus modelos de serie, para adaptarlos a funcionar con energía eléctrica. Eso sí, su practicidad era ridícula: con unas baterías de plomo de 350 kg. de peso, solo podía ofrecer 60 kilómetros de autonomía.
El BMW E1, un prototipo de 1991, mejoró algunas cosas, entre ellas un peso mucho menor (907 kilos), y unas baterías cuya vida útil se estimaba en 5 años, y que reducían su peso hasta los 200 kg. Su autonomía también mejoró notablemente, y ahora ofrecía 160 km. Claro que todo eso nunca pasó de ser mero espectáculo circense, y fue un producto que jamás se comercializó, de manera que, aunque se construyeron cinco prototipos hasta 1993, nunca llegó a fabricarse en serie.



