
Era finales de verano de 1982, y yo devoraba una revista del motor, como hacía siempre que una de ellas caía en mis manos. En ella, se hablaba de la que era la novedad del año: el Citroen BX, un coche que se tildaba -en aquel reportaje- de futurista, de vanguardista, y de una calidad sin rival en su categoría. Luego vendrían los problemas (como la tercera luneta, con un envejecimiento prematuro y que Citroen se vio obligado a sustituir y, luego, en el restyling del modelo, a cambiar por un marco color de la carrocería), pero esa es otra historia.
Ahora el Citroen BX cumple 35 años, y lo hace con unos números que -curiosamente- creía que iban a ser superiores, puesto que se fabricaron en España (en Vigo) 222.325 unidades entre los años que estuvo en producción, de 1983 a 1992. Ciertamente pueden parecer pocas, pero también es verdad que estamos hablando únicamente de una de las factorías de fabricación, no en números globales.