
Si te gustan las mujeres de amplias caderas y cintura de avispa, mejor aprovecha ahora, porque siento darte una mala noticia: están desapareciendo. Según publicó la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, que se hace eco de un estudio llevado a cabo por el departamento de biología teórica de la Universidad de Viena (Austria), la influencia humana está afectando al cuerpo de las mujeres de manera palpable.
El caso es que, como los recién nacidos humanos tienen la cabeza más grande que la de otros primates, las hembras de -nuestra- especie han evolucionado para que su pelvis se ensanche y por ella pueda salir el niño al mundo (o sea, el parto). De no ser así, como ocurría en la antigüedad, y si la mujer tenía una pelvis estrecha, normalmente ambos morían en el momento del alumbramiento (de hecho, no se llegaba a producir alumbramiento), al quedarse el bebé "atascado" entre las piernas de la mujer.



