
Siempre me han llamado poderosamente la atención las gemelas (creo que resulta evidente con Astrid e Ingrid Sjoberg en
El Imperio, ¿verdad?). Pero más bien, no las típicas gemelas que visten igual y que son "gemelas", o sea, las que todos hemos conocido seguramente en algún momento de nuestra vida (o incluso las tengamos de familiares, hermanas...), sino las que poseen entre sí marcados contrastes. Gemelas que, como Astrid e Ingrid, una tiene un carácter abierto y extrovertido, y la otra huraño e introvertido. Una viste ropa clara y colores vivos, y la otra negros, rojos carmesí y tonos tirando a góticos. Son iguales pero en ese contraste en el que se marcan las diferencias se enfatiza y se hace más palpable aún esa igualdad, esa similitud. Y eso, al menos para mí, las convierte en todavía más atractivas si cabe.
Precisamente conozco a dos gemelas que son así, tienen ese marcado contraste entre ellas. Una la ves siempre arreglada, con cuidada imagen, vistiendo elegantemente y siempre con peinados de peluquería muy bonitos. Su hermana gemela es radicalmente lo opuesto: va por ahí desaliñada, desarreglada... De cualquier manera. Si una viste tejanos raídos, la otra perfectos
jeans. Si una lleva las uñas pintadas y arregladas, la otra con el esmalte medio saltado.