
Una de las costumbres que solemos tener los que escribimos aplicaciones informáticas es darle al usuario una "última oportunidad" para si decide arrepentirse de algo antes de cerrar la aplicación. Es lo que en el argot se denomina "diálogo de salida" y que incluso hasta algunas RADs (como Delphi) implementan entre sus eventos (el de cierre).
Este diálogo era bastante habitual (y útil) en aquellos programas escritos para DOS (o para ordenadores con un entorno no gráfico, en general), principalmente procesadores de textos. En ellos era costumbre el manejo mediante atajos de teclado ya que el ratón era más lento (y tedioso) de usar. Era común que el usuario, a veces por costumbre, otras por inercia y/o sin querer, enviase el atajo de teclado de salir antes de que se guardasen las modificaciones introducidas en el documento.





