
Mientras estaba en pleno proceso de corrección de Las Playas de Venus me surgió esa pregunta: "al final, ¿cuantos correctores acabo usando?". Quienes tienen la suerte y la fortuna de contar con correctores profesionales que trabajan específicamente para estas tediosas tareas, solo tienen que preocuparse en eso: en escribir. Pero cuando la edición y corrección depende, en gran medida al menos (o en su mayor parte) del autor, acudir a herramientas que ayuden en la tarea es primordial.
Más aún si, como es mi caso, no se utiliza el ordenador ni procesadores de textos que vayan corrigiendo las palabras mientras las vas escribiendo. Una gran parte de los textos los escribo en el móvil, por lo que es muy habitual que se incluyan palabras cortadas, letras repetidas, falten tildes, etc. etc., consecuencia de usar ese dispositivo.
















