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25.2.18

Logo para Henderson


Henderson Industries Ltd. es la marca norteamericana de superdeportivos del ASSI Group. Llevaba tiempo queriendo hacerle un logotipo que inspirase y reflejase esa imagen de industria y velocidad, además de solidez, que la marca llevaría en sus genes, así que entre ayer y hoy se lo he ido puliendo hasta terminarlo.

Como se puede ver, el logotipo es una "hache" con formas lineales y agudas, que le dotan de mucha fuerza a la imagen. Aunque a primera vista parece una mezcla de aviónica y aerodinámica, al describir los elementos de su composición veremos que implican muchas más cosas.

26.12.16

El fantasma de la Navidad de Astrid Sjoberg


Un relato de Bia Namaran,
a partir de una adaptación del popular cuento de Charles Dickens.


En las oficinas centrales del ASSI Group, en Gotemburgo (Suecia), el ajetreo era constante. El enorme edificio, de moderno estilo, acristalado, albergaba la sede central del poderoso grupo multinacional de Astrid, la gemela de mechas rojas de las hermanas Sjoberg. A ella estaban destinadas las últimas plantas, de hecho el último piso lo utilizaba Astrid como vivienda en algunas épocas de intenso trabajo. Y las últimas semanas de diciembre eran, desde luego, de mucho estrés.

La enorme oficina de Astrid estaba presidida por un escritorio de estilo victoriano, hecho de roble. Aunque antes de acceder a ella había que transitar por un largo pasillo, al principio del cual estaba situado el despacho de Kajsa, la secretaria personal de Astrid.

25.12.16

Un paseo por tu antiguo barrio (segunda parte)


Un relato de Bia Namaran.


(continúa de "Un paseo por tu antiguo barrio").

Mientras conducía por la ronda exterior, la tarde se iba oscureciendo y el sol desaparecía tras los edificios, llenando el cielo con tonos ocres y anaranjados. Notaba tras de mí a Astrid, ceñida a mi cintura, y deseé que la gasolina no se acabase. Que la carretera no tuviera final. Que el día no concluyese.
Me detuve en un semáforo, y ella saltó de la moto. La agarré del antebrazo:
- ¡Sube! ¿¡Qué haces!?
- ¡Me largo! -Protestó. Los conductores empezaban a mirarnos.
- ¡Te van a atropellar! ¡Sube, Astrid!
- ¿¡A dónde quieres ir!?
- Vamos a tomar un café y te llevo de vuelta, ¿de acuerdo? Solo eso.
Se lo pensó, pero accedió. Volvió a subirse a la PRIKK K-Motraurban.
Le había dicho que iríamos a tomar un café... Pero no le dije dónde. Me adentré en la parte antigua de la ciudad, entre callejones oscuros, que empezaban a iluminarse por la tenue luz de las farolas. Tomé una salida hacia una plaza, y apagué el motor en el estacionamiento para motos. Astrid puso pie a tierra, entregándome el casco. Le di mi gorro para que se lo pusiera. Se recogió el pelo y se lo ajustó a la cabeza:
- ¡Qué guapa estás! Deberías ponerte un gorro más a menudo.
- Si supieras el cabreo que tengo no me dirigirías la palabra...

La cogí de la mano, que ella rechazó de inmediato, y le pedí:
- Ven, anda.
- ¿Conoces estos sitios? -Me preguntó, mientras miraba con nerviosismo hacia los callejones oscuros.
- Claro.
- No parece muy seguro...
- No te va a pasar nada. ¿Sabes por qué los multimillonarios tienen guardaespaldas?
- Para evitar ser molestados por tipos como tú. -Respondió rápidamente. Me eché a reír:
- ¡No! No temen que les hagan daño. Lo que temen de verdad es que les pidan algo. Por eso llevan escoltas y no quieren que se les acerque nadie a ellos... Príncipes, reyes, reinas, multimillonarios, magnates... Todos son iguales.

20.12.16

Un paseo por tu antiguo barrio (primera parte)


Un relato de Bia Namaran.


Llamé a Astrid, y no me resultó extraño que saltase su buzón de voz. Le dejé un mensaje:
- Astrid, soy Phonix. Llámame en cuanto te sea posible.

Habían pasado casi dos horas cuando me devolvió la llamada. Le dije:
- Vas a venir Madrid esta semana, lo he visto en la agenda de prensa...
- Sí, parto esta misma noche. Antes me acercaré a La Rochelle...
- ¿Me acerco a Madrid y te recojo? Tengo una grabación de un vídeo en León, así te enseño mi antiguo barrio.
- Me encantaría...
- ¡Guay!
- Pero puedo ir yo a León directamente desde Madrid, ¿para qué vas a bajar?
- Porque así te llevo a mi lado durante el trayecto.
- ¿Con ese destartalado MM Mzero-x?
- Le he puesto ruedas nuevas...
- ¡Menudo cambio! Me vas a obligar a pedir que dejen de fabricarlo solo para impedirte que encuentres piezas de repuesto.

Me eché a reír:
- ¡No! ¡No harías eso...! ¿Verdad?
- No me tientes.

17.12.16

"le Turbo"


Un relato de Bia Namaran.


Era diecinueve de julio. En algún lugar de la costa de Saint-Tropez, Ingrid Sjoberg se encontraba tendida en una tumbona de plástico en la playa, aprovechando unos breves días de descanso que había decidido tomarse. Tomaba el sol luciendo un seductor bikini teal, que realzaba magníficamente su hermosa figura femenina. A su lado estaba su secretaria personal y una de las personas de su máxima confianza, una chica pelirroja casi de su misma edad llamada Annelie.

Ingrid elevó de su rostro unos centímetros sus amplias gafas de sol, y alargó su brazo hacia uno de los guardaespaldas que estaban sentados a prudente distancia. A los ojos de cualquiera ellos pasarían fácilmente como unos turistas más, sin embargo eran los encargados de la protección de una de las mismísimas hermanas Sjoberg.

11.12.16

Yo soy una estrella del rock


Un relato de Bia Namaran.


Pasé por el pequeño parque y lo vi. Un señor de mediana edad, temblando, sentado en un banco de madera medio podrida, con la mirada perdida. Pasaba desapercibido para todo el mundo, no parecía existir para nadie. En su mirada estaba escrita la desesperación, y lo sabía muy bien porque yo había experimentado bastantes veces esa misma sensación en carne propia. Me acerqué y le pregunté qué le ocurría, mientras me sentaba a su lado. Me miró contrariado: que un extraño se interesase por él era algo nuevo. Le conté que yo había pasado muy malos momentos también, y al cuarto de hora de conversar, ya me estaba contando su tragedia: había tenido que hipotecar su casa para pagar una operación quirúrgica de su hijo, y ahora había perdido a su hijo y estaba a punto de quedarse sin casa.

No le pregunté si había acudido a los servicios sociales, o si alguien en su familia podía echarle una mano. Si estaba en esa situación era probablemente porque hasta ese punto ya lo había intentado todo. No era necesario preguntarle esas cosas. Además, yo no soy periodista.

9.12.16

SURBEN Bikes lanza la bicicleta de ciudad definitiva


Un relato de Bia Namaran.


Con versiones de cuadro en cromo-molibdeno, o de cuadro con aluminio de las series 7000 ("superleggera"), en el último Bike Salon celebrado en Bélgica la firma SURBEN ha sorprendido a propios y extraños con sus nuevos modelos efeX. Una geometría distinta, compacta y agresiva, junto con unas cualidades ruteras innegables hacen de estas nuevas bicicletas unos modelos más que competitivos.

Agnes Graham, directora ejecutiva de SURBEN Bikes, explicó con objeto de su presentación que las efeX están pensadas para un público muy amplio, para todos los que utilizan la bicicleta en transporte público y que luego necesitan transitar con ella por la ciudad y/o por caminos de pueblo, sin renunciar a unas salidas eventuales a campos, a caminos de tierra o a pistas sin asfaltar.

8.12.16

CMN le toma el relevo a Tung


Un relato de Bia Namaran.


Crónica de nuestro redactor Leonardo Álvarez, de Avenue Car, desde Milán.

Durante la exposición del automóvil de Milán no se esperaban demasiadas novedades. Los periodistas desplazados se imaginaban algún anuncio de MM, alguna nueva versión, o una renovación de equipamiento. Pero la sorpresa saltó sin que nadie lo esperase: CMN, la legendaria firma italiana del grupo ASSI, había elegido su casa para hacer un anuncio que nadie se esperaba.

Ya por la mañana algo se fraguaba en el ambiente. Los periodistas recibimos un aviso alrededor de las diez de ese día, emplazándonos al stand de CMN donde a las 13 de la tarde se daría a conocer "un importante lanzamiento, una novedad a nivel mundial".

7.12.16

Mi sueño tiene dos letras: MM


Un relato de Bia Namaran.


De pequeño mi bien más preciado era mi colección de autos de juguete, en especial tenía un modelo, en negro, que me entusiasmaba: el MM Carbone. Por aquellos años, y durante casi toda mi infancia, mi salud era bastante delicada y las visitas al médico y a los hospitales eran constantes. De manera que me pasaba muchísimos días con aquel coche, que llevaba constantemente conmigo en mi bolsillo.

Los Carbone fueron los predecesores de los Mzero, dentro de la gama de los compactos de Mekanik Mekatronik, antes de que este fabricante innovara con sus series de motores, las X, H, G, E.... Mi favorito era el MM Carbone TR, aunque todos me gustaban: el GT, el D, el TDi, el TDi-c... Apenas tendría unos ocho años cuando acompañaba a mi abuelo al parque y, mientras él se sentaba en un banco a charlar con otros señores, yo me quedaba apoyado en una barandilla que rodeaba el borde del parque. Mi abuelo me animaba a que fuera a jugar a la zona de los columpios, pero pronto dejó de hacerlo porque intuyó qué era lo que de verdad me gustaba: quedarme mirando, absorto, horas y horas, frente al taller de MM de mi barrio. Era un taller que tenía un pequeño concesionario al lado, con un gran ventanal en donde se exponían algunos MM (un par que cambiaban constantemente, ya que los vendían pronto porque había inmensas listas de espera, como ocurre ahora). Lo que me entusiasmaba de verdad era ver llegar y salir los MM, y cuando aparecía un nuevo modelo o que se veía pocas veces, era toda una fiesta para mí.

8.11.16

Conectica y Zeptor: guerra de operadoras


Un relato de Bia Namaran.


Primero fue Zeptor, ofreciendo tarifas planas y mensajes SMS y multimedia (MMS) ilimitados, a lo cual Conectica respondió con tarjetas prepago sin caducidad y con conexión de datos gratuita hasta dos gigabytes de datos. Esto no debió gustarle mucho a los responsables de Zeptor, que igualaron esa oferta e incluso la mejoraron elevando esa cantidad de tráfico hasta los tres gigas. Y ahora, Conectica ha dado otro paso más, yendo hasta sus terminales, los cuales tendrán renovación gratuita a los tres años, siempre y cuando el primero de esos terminales haya sido adquirido en propiedad bajo el operador del Grupo ASSI.

Es solo un síntoma de hacia dónde está yendo esta tecnología, con ofertas en donde se ve claramente la preponderancia de los grupos empresariales controlados por las hermanas Sjoberg, ante los cuales el resto de competidores no pueden más que quedarse mirando expectantes, ya que tanto ASSI como INSI se benefician de poder contar con satélites de comunicaciones propios, lo que les da una enorme ventaja ante la cual el resto de competidores no pueden responder.

Perdición y fracaso de un poeta (yIII): My number is three


Un relato de Bia Namaran.


Llegamos a Radio Ibérica en donde Jorge Admiral, el locutor, junto con el director de la emisora nos recibieron entre gran expectación de los empleados. Nos llevaron a una sala de reuniones y, aunque Astrid no iba a ser entrevistada (por supuesto a ella no le agradaba nada), sí dejó claras unas pautas: que no me hiciera preguntas sobre mi marcha y sobre las razones de VAV al tomar esa decisión. Por supuesto, Jorge se quedó sorprendido, como diciendo: "si no hablo de eso, ¿de qué voy a hablar?", pero no se atrevió a contradecir en modo alguno a Astrid.

A continuación me dirigí con Jorge al estudio y, ante la atenta mirada de Astrid y el director tras los controles, el programa comenzó. Tras la cabecera musical, Jorge empezó a hablar con voz muy animada:
- ¡Muy buenos días, chicas y chicos! Soy Jorge y este es tu programa musical favorito, donde encontrarás entrevistas y la mejor música del momento. Y hoy os traemos una gran sorpresa, no os lo perdáis. Os doy una pista.

3.11.16

Perdición y fracaso de un poeta II: Recuperando un sueño


Un relato de Bia Namaran.


Sigue de: "Perdición y fracaso de un poeta: Me colé en una fiesta".

Tras haberme rescindido el contrato con la discográfica de VAV Records, y prácticamente haberme anulado por completo, de la noche a la mañana me encontré con que todo lo que había tenido, dinero, proyectos, fama... se había ido al garete. Se había quedado en nada. Tampoco me importaba demasiado, porque era bien consciente que todas esas cosas se van de la misma manera que llegan, y que tarde o temprano acabaría pasando. En realidad, nunca las había tenido demasiado en cuenta ni les había prestado atención alguna.

Por fortuna tenía un pequeño terreno en propiedad en una aldea bastante alejada de la ciudad, y a varios kilómetros del pueblo más cercano, en donde había llevado mi caravana. También me quedaba mi coche, el MM Mzero-x, por lo que tenía mucho más que, por desgracia, muchísimas otras personas. De manera que me fui a vivir allí y le di la espalda a todo lo que había conocido: conciertos, espectáculos, giras, ruedas de prensa... Me dediqué a lo mío, escribir mis canciones, algún poema, y ensayar con mi teclado electrónico Electrada.

1.11.16

El gran dilema de las imágenes en los relatos


Hace tiempo que llevo planteándome cómo incorporar los elementos gráficos a los relatos que voy poniendo en el blog. Normalmente lo que suelo hacer es dibujarlos, diseñarlos de cero o aprovechar otros diseños para hacer recreaciones y chops. La cuestión es que, obligatoriamente, los posts deben llevar algunas imágenes, porque publicar un post sin ellas da un aspecto muy pobre y desangelado (al menos en el primer vistazo).

Por otro lado, crear imágenes de otros diseños retocándolos nunca me ha gustado demasiado, debido a que no reflejan exactamente lo que yo deseo transmitir y me tengo que ceñir a las formas -obviamente- de otros.

Perdición y fracaso de un poeta: Me colé en una fiesta


Un relato de Bia Namaran.


Subí hasta una de las últimas plantas del edificio de Foome TV en Ginebra, y accedí a un amplísimo salón. Sentada al lado de unos ventanales mirando hacia el exterior se encontraba Astrid Sjoberg, sola, en un rincón del fondo. Sonreí y la saludé con mi mano, mientras hacía un movimiento gracioso. Ella me miró y ni se inmutó, volvió a dirigir su mirada a la noche helvética.

Comencé a recoger los restos de comida de la fiesta en varias bandejas, y llevaba un rato haciéndolo cuando, con voz pausada, me comentó Astrid:
- No has venido...
- No he podido. - Respondí.
- Mentiroso.

28.10.16

¡Salvemos entre todos el Microns de Tung!


Un relato de Bia Namaran.


Desde que Tung anunciase que iban a dejar de fabricar uno de sus modelos más longevos, el Microns, las reacciones no se han hecho esperar. Personas del mundo entero, clubes de propietarios, aficionados, entusiastas y fans de la marca han comenzado a unirse para hacer campañas en donde presionar a la multinacional del automóvil con el fin de que reconsidere su decisión.

Para Tung, la época del Microns "ha pasado". Según los responsables de la compañía automovilística, las nuevas normativas de seguridad y los estándares de calidad actuales impiden que el Tung continúe en la línea de montaje. Son razones archiconocidas por todos, porque son las mismas que esgrimen una y otra vez los fabricantes para sacar del mercado modelos de gran renombre.

25.10.16

Astrid Sjoberg: la biografía no autorizada


Un relato de Bia Namaran.


"Cuando heredaron el imperio Sjoberg, las hermanas gemelas hicieron un movimiento prodigioso: dividieron cada firma entre las dos, y crearon nuevas compañias para añadir a aquellas en que solo hubiese una. Esta estrategia es hoy estudiada en facultades de empresariales de todo el mundo". Así comienza el nuevo libro que durante estos meses lleva presentando Cyrus Williams, y que está íntegramente dedicado a Astrid Sjoberg, aunque el mismo Williams reconoce que "incluye mucha información del grupo ASSI, porque la vida y la historia de la gemela de mechas rojas de las Sjoberg no se puede separar de su grupo empresarial".

Para Cyrus Williams, Astrid es el ejemplo perfecto "de ejecutiva agresiva en los negocios, una depredadora de las finanzas". Y añade: "tras la sombra de los grupos ASSI e INSI siempre está Astrid. El público ve a su hermana Ingrid como la amable diplomática que siempre da la cara, la simpatía personificada, pero tras ella quien mueve los hilos suele ser Astrid".

19.10.16

Color teal


Un relato de Bia Namaran.


Supongo que hay cosas con las que naces y que te acaban irremediablemente marcando, o a las que una parece estar predestinada. Puede ser una enfermedad, una familia, una herencia, un defecto, una cualidad, un apellido... O, como en mi caso: un nombre. Me encanta mi nombre, siempre me gustó muchísimo. Mis padres me pusieron Ingrid, un antiquísimo nombre nórdico. Y mi apellido es Suárez, de manera que desde pequeña comencé a firmar como "Ingrid S.". Añadía mi "ese" al final porque así sonaba como si pareciera firmar la misma Ingrid Sjoberg. Y es que Ingrid Sjoberg pronto empezó a apasionarme. En el colegio, mientras mis otras compañeras de clase llevaban pegatinas en sus carpetas, o fotos pegadas de sus artistas o cantantes favoritos, de sus grupos de música o de sus clubes deportivos, yo llevaba fotos de Ingrid Sjoberg. Mientras ellas ponían artistas y famosos de fondo en sus smartphones y tablets, yo ponía fondos de escritorio de fotos oficiales de Ingrid Sjoberg.

Hasta finales de la adolescencia no ocurrió nada reseñable, pero cuando llegué a la universidad mi consideración y mi afición por Ingrid Sjoberg se agudizó. Empecé a sentir pasión hacia un color: el teal, ese extraño color escapado de la gama del turquesa y que a Ingrid Sjoberg tanto le entusiasmaba. De manera que comencé a combinar el teal con todo lo que podía, principalmente con blancos y con negros, como hacía la gemela de las Sjoberg. Era normal verme en las tiendas de perfumería de la cadena Burgundy Star eligiendo una tonalidad de pintalabios, sombra de ojos y perfilador lo más cercana a la tonalidad teal que Sjoberg usaba. Comencé a peinarme como Ingrid Sjoberg, y aunque mi cabello es oscuro, decidí oscurecérmelo más y teñirlo en negro, como ella, y ponerme varias mechas teal en el pelo como tiene Sjoberg. Por desgracia el tinte teal de Ingrid Sjoberg no se comercializa (lo fabrican en Vex en ediciones especiales solo para ella), solo en alguna ocasión lo ponen a la venta, una o dos veces al año, para algunos fines específicos, por ejemplo solidarios. Así que ahorro durante el año esperando esos momentos para comprarlo, porque sus precios suelen ser altos y la lista de personas queriendo adquirirlo es inmensa. Muchos lo hacen para adquirirlo y luego revenderlo por Internet a precios prohibitivos. Confieso que en alguna ocasión caí en la tentación y, al no poder conseguirlo en la tienda oficial por haberse agotado las existencias, lo llegué a adquirir a ese tipo de revendedores. Algo que intentaba evitar, porque no quería alimentar ese mercado paralelo.

12.10.16

El reloj industrial


Un relato de Bia Namaran.



MM no se caracterizaba precisamente por su departamento de horología. De hecho, ni tan siquiera comercializaba relojes. Pero en las pequeñas oficinas de su Centro Metronómico (los cuentakilómetros y demás componentes del cuadro de instrumentos de los vehículos de "la doble M" son también fabricados por ellos mismos) existía un curioso y vetusto taller de relojería tradicional. Basándose en movimientos Eternium durante muchos años habían estado fabricando sus propios calibres. Eran, por lo tanto, genuinos y originales relojes MM los que salían de allí.

La razón de su existencia había que buscarla en su fundador, Njord Stefansson, el cual buscó una forma de recompensar la dedicación y el servicio a su compañía por parte de sus empleados. De esta manera, en cuanto uno de los empleados que salían de sus centros de formación y pasaba de ser aprendiz a ser un profesional responsable en alguna de las diversas secciones (motor, carrocería, electrónica...) recibía como regalo de bienvenida un reloj. El reloj de MM.

9.10.16

Libro gratuito: "El jefe infiltrado"


Un relato de Bia Namaran.



Muy buenas a todos. Me presentaré: soy Marc Hendelberg, soy el productor de uno de los programas más exitosos y que seguramente algunos de vosotros habréis visto en cualquiera de sus formatos: en la televisión probablemente, pero puede ser que también en sus diferentes adaptaciones para la radio o en libros. Me estoy refiriendo al programa que lleva por título "El jefe camuflado". El formato y la dinámica son muy sencillos: uno de los directivos de una compañía se disfraza y se infiltra en su fábrica, su centro de trabajo o su negocio, cualquiera que éste sea, con el fin de pasar inadvertido como un trabajador corriente. Lo que todos definiríamos como "un currante", sin más.

El objetivo de tal infiltración puede ser variado: averiguar qué falla en la compañía (si es que falla algo), lo eficientes que son sus empleados, la imagen que tienen los demás de su firma cuando su máximo responsable no está presente... En definitiva: conocer qué se cuece "en tu casa" cuando tú no estás. Los objetivos pueden ser, por tanto, muy dispares (y por supuesto las sorpresas que nos podemos llevar al tratar de conseguirlos también son de lo más variadas).