
Lo que cada vez me resulta más evidente y obvio es el hartazgo que, por lo general, tiene la gente. Ya hay pocas cosas que les impresionen, poco que les haga vibrar y que les llegue al corazón. Me estoy refiriendo a los medios de comunicación, en donde esto queda muy patente.
Hace ya bastantes años, recibía una humilde revista de poesía, hecha a mano y con sus hojas escritas a máquina. En ella colaborábamos asiduamente poetas, y recuerdo la ilusión que me producía verla en el buzón. Hoy en día con internet tenemos a nuestra disposición tal cantidad de periódicos, blogs, magacines y páginas, que ya no les damos ninguna importancia, por mucho empeño que pongan sus autores en realizar una publicación de calidad.
